Tu peor error de la vuelta al curro

Septiembre es el mes de la Vuelta al cole, aunque no solemos recordar que es un slogan publicitario viral del Corte Inglés. Ya se ha incrustado en nuestra cabeza como algo natural, y hemos dejado de asociarlo a la compañía.

Sin embargo, lo que no olvidamos es que, con la vuelta al cole, también empieza la vuelta a la rutina. Dejamos atrás las vacaciones para volver al horrible tráfico tanto cuando vamos a trabajar como cuando volvemos, cafés a horas intempestivas por las mañanas… y la saturación.

La sonrisa que se te pone porque vas a tener horas libres por meter a tu retoño en el colegio… desaparece ipso facto porque vuelves a tus interminables horarios.

Síndrome Post-Vacacional

Todos tenemos horarios, aunque no seamos conscientes.

Es cierto que suelen ser más flexibles en vacaciones, y que eres tú el que los eliges en vez que te vengan auto impuestos, pero te levantas a una hora concreta, desayunas a una hora concreta… y vas a la playa en un momento bueno para poder coger el mejor sitio posible.

Yo, por ejemplo, el año pasado fui a Menorca con Enrique, y queríamos ir a la famosísima playa Turqueta. Como íbamos en Septiembre (en Julio él no puede cogerse vacaciones, en Agosto no puedo yo…), pensábamos que no habría casi nadie y que entraríamos.

Gran error.

El primer día que lo intentamos, llegamos a las 09:30, porque habíamos leído que había que ir temprano. Parking completo.

Cuando fuimos el segundo, llegábamos a las 08:50. Parking completo. Eso sí, nos dio igual e intentamos entrar, por ver si se iba algún coche (de ilusiones se vive). Como nos encontramos a los que regulaban el parking, les pregunté que a qué hora había que ir para poder entrar en la playa.

Septiembre, os lo recuerdo. Nos dijeron que entre las 07:30 y 08:00. Acabamos yendo por la tarde, porque nos parecía exagerado madrugar tanto para ver una cala… Y cuando la vimos, fuimos otro día por la mañana.

Horarios intempestivos en vacaciones, pero los disfrutas. Todavía llegan a ser más restrictivos cuando haces un viaje turístico a otro país, más lejos que donde Cristo perdió la chancla… Porque sabes que seguramente no volverás jamás. O un viaje programado (viaje de novios, interrail, viaje de estudios…).

¿Cuál es, entonces, la diferencia? La percepción sobre la obligación.

En uno te obligas tú, mientras que cuando vuelves a la rutina, al trabajo, te lo marca otro.

¿Qué tal si, en vez de deprimirnos por volver a trabajar, intentamos ver el lado positivo? Porque tiene un lado positivo.

Disfrutas de las vacaciones porque es un bien escaso. Se disfruta muy poco tiempo, y se esfuma demasiado rápido. Ese es el motivo por el que es más conveniente que escasee, porque si no… te acabarías cansando.

Empieza ya el cuarto trimestre del año

Acabamos de entrar en el Otoño, y mañana empieza Octubre. Lo que significa que empiezan los horarios de invierno, el cambio de hora… y que cada vez se nota más que se acortan los días.

A mí el Otoño es una estación que me encanta. Los árboles llenos de hojas amarillas, todavía hace buena temperatura (si habéis estado en invierno en Zaragoza, sabéis cómo son nuestros inviernos pasados por aire)… La considero una estación nostálgica y romántica a partes iguales.

Sin embargo, a la mayor parte de la gente no le gusta porque empieza a haber menos horas de luz. Y nosotros… necesitamos luz solar como el respirar.

Hace unos años, una de mis mejores amigas se fue seis meses a Oxford a estudiar inglés. Al principio de su viaje, nos contaba que la ciudad era muy bonita, que parecía que cualquier edificio tuviera su propia historia, que el tiempo no estaba tan mal como lo han pintado siempre… Hasta que empezaron a acortar los días y a aumentar los días de lluvia.

Su razonamiento empezó a cambiar a estar más triste, a verse obligada a estar encerrada en casa porque cerraban todo excesivamente pronto (a las 17:30-18:00), incluso a no querer salir.

Por la falta del sol.

Y conforme se acorta el día, vamos saliendo menos de casa. Si no, dime, ¿sales lo mismo en invierno que en verano? Porque yo en verano voy todos los días a terracear y en invierno casi corro al salir del trabajo para llegar al coche.

Si sumamos esa inactividad a nuestra depresión post-vacacional…

Nos frustramos.

La frustración en el trabajo

A los españoles nos gusta quejarnos. O, por lo menos, a la gran mayoría que conozco le pasa. Yo incluida. 

Nos quejamos de nuestra situación, aunque generalmente no hacemos nada por resolverla, incluso evitarla.

No me preguntes por qué, porque no lo sé…

Lo que sí sé es que el hecho de quejarnos… O mejor dicho, de auto compadecernos, crea una serie de pensamientos negativos que van acumulándose una y otra, y otra vez. Ya no es sólo que lo pensemos, es que lo ponemos de manifiesto a viva voz.

Echas de menos no tener que trabajar, quién sabe cuándo podrás cogerte las próximas vacaciones (si has acabado tus días)… Y, para más inri, encima hace mal tiempo.

Empieza a molestarte todo.

  • La contestación de un compañero.
  • El plazo que te ha pedido tu jefe.
  • Que los números que tú tenías en mente son distintos a los reales.
  • Incluso un aumento en la retención del IRPF que te calculan los de contabilidad para que te salga a cero la declaración.

Te cabreas, empiezas a rumiar esos pensamientos, y te quejas a un compañero que está igual que tú, expandiendo el círculo vicioso como si se tratara de una plaga. 

Esa negatividad van convirtiéndose en frustración, empezando a cogerle tirria a tu trabajo.

La peste

El sueño de tu vida

Mi afán por las palabras y su significado… La RAE define frustrar como:

1. tr. Privar a alguien de lo que esperaba

A veces, confundimos la frustración con lo que en realidad es un estado temporal. Y que es causado por nuestra propia cabecita.

Y es que, la Real Academia de la Lengua define soñar como:

2. tr. Discurrir fantásticamente y dar por cierto y seguro lo que no lo es.

Atento a la definición, porque es más que importante. Últimamente me van saltando anuncios de cursos y más cursos para

  • Descubrir mi camino
  • Ser mi propio jefe
  • Ver los milagros de ser un nómada digital
  • Conseguir hacer realidad mi sueño

Esos cursos suelen ir ligados a trabajar menos horas, tener más vacaciones, y facturar los seis dígitos. Quieren hacerte soñar.

¿Crees que si trabajas para ti mismo va a ser el negocio de tus sueños? ¿Que por ser tu propio jefe vas a tener menos preocupaciones?

Ser tu propio jefe es adquirir responsabilidades, obligaciones, y en muchos casos, preocupaciones. Y habrá momentos en los que estés frustrado, en mayúsculas, porque cuesta más de lo que has imaginado, visualizado.

Soñado.

Despertarse cada mañana y vestirse para ir al colegio era una tortura. A menudo, con los nervios, se le descomponía el estómago, y a veces vomitaba. Otras veces, tenía fiebre o dolor de cabeza y sentía los brazos y las piernas doloridos. A pesar de ello, nunca faltaba a clase. Si faltara un solo día, razonaba, querría seguir faltando más, y si eso ocurriera, probablemente nunca más volvería al colegio. Eso significaría que sus compañeros y profesores habrían vencido. Sin duda, todos se habrían sentido aliviados si ella hubiera desaparecido de las aulas. Y ella, que no iba a permitir que se sintieran aliviados, acudía siempre al colegio, aunque tuviera que arrastrarse hasta allí. Y lo aguantaba todo en silencio, con los dientes apretados

1Q84 – Escrito por MURAKAMI, Haruki

Elegir un camino u otro es eso, una decisión, con sus ventajas y sus desventajas. Ninguno de los dos va a ser un camino de rosas

Qué es lo que realmente nos frustra

Mi primo va a entrar ahora en la rueda del mercado laboral por primera vez. Y tiene esa sensación de pereza por miedo a qué pasará, si lo conseguirá vs las ganas de empezar a demostrar lo que vale.

Sin embargo, hace unos días le dije que íbamos a quedar para:

  • Hacer un test de aptitudes personales
  • Crear un DAFO
  • Maquetar correctamente su CV
  • Aprender a leer las ofertas de trabajo

Y que, para hacerlo, necesitaba saber una serie de cosas, como qué le gustaba hacer, qué se le daba mejor, en qué destacaba… Le pedí que lo pensara con calma y que me contestara por Whatsapp, y no sólo me contestó a las horas que ya lo hablaríamos el día que habíamos quedado, sino que luego me puso una excusa para cancelar nuestra quedada.

A él, le frustra que no le contesten a las ofertas que echa, no le llamen para hacer entrevistas de trabajo… Y, sobre todo, le frustra el hecho de que no le contraten.

Sin embargo, no hace nada para cambiarlo.


¿Qué te frustra a ti de tu trabajo? Y lo más importante, ¿qué haces para cambiarlo?

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Pragmatismo

Desde hace años, me defino como una persona pragmática, e intento llevarlo a cabo en mi día a día.

1. m. Preferencia por lo práctico o útil.

2. m. Fil. Movimiento iniciado en los Estados Unidos por C. S. Peirce y W. James a fines del siglo XIX, que busca las consecuencias prácticas del pensamiento y pone el criterio de verdad en su eficacia y valor para la vida.

Muchas veces fracaso, no te lo voy a negar en ningún momento, pero me enfado aún más conmigo misma cuando me empiezo a quejar y no hago absolutamente nada para cambiarlo.

Porque no me resulta útil.

Por el contrario, si al menos intentas hacer algo para cambiar una situación que te resulta desagradable, si lo consigues… sientes satisfacción, dándole la vuelta a la tortilla.

Y más satisfacción porque has sido tú el que lo ha logrado, el que lo ha ideado y llevado a cabo. Una batalla no te hará ganar la guerra, pero los triunfos cuentan.

¿Cómo gestionas tú ese síndrome post vacacional? ¿Intentas mejorarlo… o simplemente te resignas?

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