3 conceptos básicos sobre el ahorro

Estoy más que segura que el otro día, hablándote de lo negro que está el futuro para cobrar la jubilación y que todo dependiera de ti… hice que se sembrara la semilla de la duda.

¿Debería empezar a ahorrar?

¿Pero cómo lo hago? 

¿Qué tengo que tener en cuenta?

Luego, empezarías a pensar en otras cosas más importantes… y acabarías olvidándolo.

Mi misión durante un tiempo fue impartir miedo.

Miedo a perderlo todo, a no tener absolutamente nada.

De hecho, es el miedo lo que lleva a un rebaño de ovejas a estar juntos… Seguir lo que hagan los demás.

Pero las ovejas, igual que los peces, tienen una memoria de mierda.

El ser humano, sin embargo, es capaz de recordar. Si no, ya me dirás tú cómo somos capaces de recordar todas las palabras para hacer una frase.

Yo recuerdo la sensación de angustia cuando pensé que podía quedarme sin nada, y eso que no tenía obligaciones.

También me acuerdo cuando mi madre me creó la sombra de la duda para comprar casa, aunque de eso hablaremos otro día.

Ahorrar es como dejar de fumar.

Si quieres, puedes hacerlo.

En cambio, si lo vas a hacer por obligación… Permíteme decirte que fracasarás.

Sin embargo, si ahorras porque quieres conseguir algo, lo que sea… Hay una serie de cosas que debes saber

Tipo de interés

Hasta hace dos años he estado dando clases en una academia para una de las asignaturas más útiles de mi carrera, y que creo fervientemente que todos deberíamos saber.

¿Su nombre? Análisis y Valoración de Operaciones Financieras, o AVOF, como la llamábamos nosotros. Un nombre horrible, pero fundamental para entender por qué un banco trabaja como trabaja.

La primera regla es de sentido común: 

Vale más un euro en mi bolsillo que en el tuyo

Fundamentalmente, porque a mí el euro de tu bolsillo no me sirve para nada, pero si me lo dejas… Puedo tomarme un café.

Eso sí, como hay una posibilidad de que yo no te lo devuelva, y tú asumes un riesgo por dejármelo… yo voy a tenerte que dar algo a cambio, porque para que me beba el café yo y no te de nada, seguro que prefieres bebértelo tú.

Me vas a exigir unos intereses.

Cuanto más tiempo me lo dejes, más intereses tendré que pagarte, porque como nadie sabe lo que va a pasar mañana, la semana que viene, el mes que viene, dentro de un año… Ante esa incertidumbre, tú vas a exigir una compensación más grande.


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Necesidades personales, seguridad y sentimiento respecto al riesgo

Teniendo en cuenta que eres tú el que me está dejando el dinero, creo que querrás una fecha concreta para que yo te lo devuelva, ¿no?

Bien porque lo necesitas para algo, bien porque crees que ya vale de que sea una gorrona jajajaja.

Situación A – me lo prestas con condición de que te lo devuelva en X tiempo, que lo vas a utilizar tú

Concepto de necesidad

Si yo no te lo devuelvo, y tú no lo has conseguido, puedes tener un problema, o tener que pagar unos intereses a alguien para que te lo deje.

Concepto seguridad

¡Qué cojones! Me lo prestas porque lo necesito de forma puntual, pero como tu norma es la misma que la mía… ¡Más vale un euro en tu bolsillo que en el mío!

Situación B – no lo necesitas

Te da igual tenerlo ahí, como si estuviera en un cajón bajo llave… La diferencia está en que como voy mal de pasta, vas a pedirme más dinero a cambio que, por ejemplo, a tus abuelos jubilados (que todo lo que tienen es “para dejárselo a mis hijos”) – mayor riesgo, mayor tipo de interés

Situación C – no lo necesitas

Sabes que puedes recuperar únicamente el euro suelto o con una ganancia, dependiendo de cómo me vayan las cosas cuando acabe todo esto.

¿Con cuál te identificas?

Si te sientes más identificado con la opción:

  • A – Averso al riesgo – al Cesar lo que es del Cesar. No quieres perder porque puede suponer un problema para ti, por lo que tienes aversión al riesgo… Lo evitas por encima de todas las cosas
  • B – Propenso al riesgo – sabes que a mayor riesgo, si ganas… mayor satisfacción. Puede llegar a causarte adrenalina. Te gusta jugar para ganar.
  • C – Indiferente al riesgo – Muchos hablan de conformista. Si ganas, perfecto. Si te quedas igual, no pasa nada… Pero es que si lo pierdes, tampoco te quita el sueño.

¿Con cuál te sientes más identificado? ¿Piensas que el resto están locos o que se debe a las circunstancias?
¿Quieres saber cuáles son las tipologías de productos que más se adaptan a tu perfil de inversión?

Y la más importante, ¿sabes cómo descubre tu entidad bancaria tu aversión o propensión al riesgo?

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Horizonte temporal

El tiempo, nuestro gran amigo.

Marcarse un objetivo de ahorro suele ser para hacer algo.

Yo, por ejemplo, cuando empecé a trabajar, el día que cobraba la nómina sacaba 50 euros y los metía en una hucha (aunque a veces le robaba con la misma facilidad y cambié mi estrategia).

Con lo que había en la hucha, me financiaba unas vacaciones, o me iba de compras a lo grande… hasta que se gastaba.

Mi horizonte temporal era cortoplacista, sabía que me lo iba a gastar en unos meses, un año… o máximo año y medio. Con 300, 600 o 900 euros la verdad que mucho más no se podía hacer jajajaja.

Según el objetivo que te marques, y el tiempo en que crees que lo vas a necesitar hacer… ya sea comprar una casa, la jubilación, tener un colchón de seguridad, comprar un coche… vas a marcarte un plazo u otro.

Normalmente, tendemos a pensar en el corto plazo, en la satisfacción inmediata. No obstante, hay más.

Principio de urgencia

Si lo vas a necesitar de forma inminente en un momento determinado, cercano… puedes elegir un producto que sea más flexible para recuperarlo, aunque te de menos rentabilidad (o intereses), únicamente porque te asegura que, llegado el momento, lo vas a tener.

Cuanto más lejano sea, como puede tratarse en el caso de la jubilación… Se pueden elegir productos más volátiles y que te generan una mayor rentabilidad a largo plazo, pero que es casi imposible tocar a corto plazo.

En finanzas, básicamente, todo se resume a:

  • ¿Cuándo lo quieres? – horizonte temporal
  • ¿Cuánto estás dispuesto a arriesgar para ganar? – sentimientos respecto al riesgo
  • Precio del dinero – tipo de interés

Si algo no ha quedado claro, o no me he explicado lo suficiente, te animo a que lo preguntes, bien en los comentarios, o por privado

Igualmente, si de lo que hemos hablado aquí hay algo que te gustaría ampliar información, o que te parece lo suficientemente interesante ahondar… no te lo calles. Ni estamos en clase, ni por levantar la mano nadie te va a mirar raro porque el profesor lo alarga cuando ha sonado el timbre 😉

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