Tareas del hogar: La lista de Cenicienta

Cuando era niña, en un acto de buena voluntad… Pregunté en casa cómo podía ayudar… y acabé con la (di)fácil tarea de limpiar el polvo.

La buena voluntad se me acabó pronto, todo hay que decirlo. Más aún… cuando siempre lo hacía mal. Siempre me dejaba algo y luego tenía que repetirlo por completo «repasarlo«.

Y es que, lo que para mí era coger el plumero y ventilármelo en 5 minutos… Se convirtió en un trabajo de ingeniería.

¿Que por qué? Para mi buena madre, quitar el polvo consistía en:

  1. Ver el mueble y todo lo que estaba sobre él
  2. Memorizar dónde estaba cada cosa
  3. Vaciarlo
  4. Pasar el trapo por cada estantería, laterales de la estantería y por debajo de los estantes
  5. Parte frontal y laterales del mueble (aunque estuviera a 5 centímetros de la pared)
  6. Limpiar cada elemento que hubiera sobre cada estante del mueble
  7. Volver a ponerlo en el sitio correcto
  8. Repetirlo en todos los muebles/estanterías…
  9. Mesas y sillas: superficie completa, patas incluidas
  10. Puertas, ventanas y cristales

De todas las habitaciones… de la casa.

Repito, lo que para mí eran 5 minutos, se convirtió en 2 horas mínimo (por habitación)… Más los típicos comentarios de:

  • Te has dejado las patas
  • En el lateral hay polvo
  • No has quitado los dedos que se han marcado
  • Esto no estaba ahí

Si hubiera tenido un móvil, seguramente hubiera intentado facilitar mi tarea haciendo una foto para saber dónde iba exactamente cada marco de fotos, cada figurita, cada recipiente… Pero no. Estoy hablando de los 90-2000

Eso sí, gracias a eso… llegué a mi primera conclusión sobre cómo quería mi casa:

Cuantos menos tarros tenga,
menos tardaré en limpiarlo todo

Tener una casa presentable

Todos tenemos un amigo que, cuando vamos a su casa, dice el típico «Perdón por el desorden«. Al escuchar esa frase, pasas con ojo crítico (y sonrisa interna maligna) una mirada por la casa, y ves que está totalmente impoluto (poniéndosete cara de alcachofa).

Las copas, brillantes en la vitrina del salón. No hay ni una sola mota de polvo en la estantería. Tampoco ves una pelusa, o un pelo suelto por el parqué claro…

Nada.

Todo está perfectamente ordenado.

Impoluto.

En ese momento, piensas en tu casa, con la ropa encima de la silla al lado de la cama, la vajilla que has dejado sin fregar en la pila, y el polvo acumulado en las estanterías aunque no hayas dejado la ventana abierta.

¿Cómo lo hace?

¿Cómo es posible que, teniendo menos tiempo que tú, tenga la casa mejor que tú? (porque encima, fijo que no tiene personal de limpieza… ¬¬)

¿Tiene duendes que trabajan por la noche sin que se dé cuenta?

¿O es que no duerme?

Y es que…

No es que tenga una casa presentable,
tiene una casa de revista

¿En qué consiste una casa presentable?

Para mí, tener una casa presentable es que no piensen que justo antes ha pasado Atila el Huno a hacerme una visita. O él, o una manada de elefantes.

Porque a veces, cuando acaba el día… Según como haya sido, parece que han estado hasta los dos.

Ahora no tengo a mi madre para que recoja por mí, limpie por mí, y que todo esté en su sitio. Como cuando era una niña pequeña.

Sin embargo, si otros pueden hacerlo, yo también debería, ¿no?

(De todas formas, no puedo hablar demasiado alto…
Cuando me independicé 100% -dejé de compartir piso-, la primera vez que vino mi madre a casa hasta se sorprendió. Siempre me había considerado desordenada, y cuando vio que estaba todo en su sitio, me soltó:

«Y esto, en casa… ¿Por qué demonios no lo haces?«

No pude evitar ponerme un poco colorada, cuando lo que me venía a la cabeza contestar era:

«Porque lo haces tú por mí«.)

Y es que, hay dos tipos de personas:

  • Las que hacen las tareas del hogar por iniciativa propia
  • Quienes las hacen porque no les queda otra

¿De qué equipo eres tú? Porque… yo ya te adelanto que soy ¡del segundo!

¿Casa presentable? Más bien… La historia interminable de las tareas del hogar

Tener una casa presentable… es sacrificado.

  • Nadie lo ve
  • No se valora
  • Ocupa mucho tiempo
  • Y, cuando has acabado, prácticamente tienes que volver a empezar.

La mierda no se cansa en su trabajo. Se acumula sin parar.

Fíjate, si no, en la cocina. Manchas para cocinar y para comer, luego tienes que fregarlo. Y es algo que haces todos los días, varias veces al día.

Incluso en lo que no gastas tiempo, como puede ser que se te caiga el pelo, o se vaya acumulando polvo, ¡o las marcas por culpa de los zapatos! Sí, puedes ir descalzo por casa, pero si te han sudado los pies, las marcas las dejas igual, y no es lo mismo ir descalzo en verano a invierno.

Si no limpias… Mal, porque eres un guarro que vive en una pocilga.

Sin embargo, si limpias… Nadie te dice nada. Es algo que se supone que hay que hacer.

Punto.

Esclavos del trabajo, y fuera del trabajo

La gran mayoría piensa que, lo que te encadena a una casa, es el pago de la hipoteca. Yo no opino igual. De hecho, creo que lo que te encadena a tu casa es tooooodo lo que tienes que hacer en ella.

Porque eres esclavo de la casa… aunque no te mande.

El día puede tener 24 horas, de las cuales, sueles pasar unas 8 en el trabajo, mas el desplazamiento, hora de comida… Realmente, la casa la usas para:

  • Dormir
  • Comer
  • Pasar (parte del) poco tiempo libre que te queda

Sin embargo, siempre se mancha. Hagas, o no hagas nada.

Si no, dime una cosa: Te vas de vacaciones, dejas la casa cerrada a cal y canto. Vuelves, y aunque no parezca una casa abandonada… ¿A que hay una finísima capa de polvo?

Para mí, es como si se riera de mí. (También puede ser porque yo odio las tareas del hogar, fregar… y todo lo que se asocie a limpiar, así que intento ensuciar lo menos posible siempre.)

Tareas del hogar: ¿Cuándo limpiar? ¿Todos los días? ¿O dejo que se acumule?

La pregunta del millón.

¿Debo ser Mónica de Friends y comerme las galletas encima del fregadero? ¿O Penny de The Big Bang y que se me lleguen a caer unas bragas viejas por la pernera del pantalón?

No puedo evitar reírme cada vez que recuerdo la escena de Penny diciendo eso, lo siento. Es que yo misma, recogiendo calcetines, me he metido unos al bolsillo para meterlos en la lavadora cuando pase por la cocina, y he salido de casa con un bulto en el culo por su culpa.

Y es que querer recoger deprisa y corriendo… es mal consejo. A cada cosa hay que dedicarle su tiempo.

Dos técnicas básicas de mantenimiento en casa

Por mi parte, y para que no me entre el síndrome de: Acabo esto y lo hago (y no hacerlo nunca…) – Divido.

  • Efecto temporizador – para lo que cuesta poco tiempo, (el típico lavado de cara: recoger ropa del día anterior, hacer la cama, fregar los platos, limpiar la encimera…) me pongo una alarma en el móvil, por las mañanas, y voy dando a retrasar cada 10 minutos.
    Así, voy contando lo que me cuesta, me doy vida y… Si veo que no voy a llegar, no lo empiezo.
  • La mañana de alcahueta – como decía antes, el efecto temporizador es un lavado de cara. Se hace lo básico e indispensable para tener una casa relativamente presentable. Sin embargo, eso no vale para todo.
    Cada X tiempo, que puede ser una vez a la semana, o incluso una vez al mes o trimestralmente, dependiendo de qué estemos hablando… Hay que esmerarse más.

Yo realmente empecé a hacerlo con estos métodos por un simple motivo. Compartía piso.

Cada una limpiaba las soperas y platos que manchaba, a parte de su habitación, y cogí la dinámica de, al menos, que cuando entrara a casa… lo básico, lo que primero se ver, lo fundamental… Estuviera hecho.

Antes de salir de casa. Como la Cenicienta antes de ir al baile.

Las cosas han cambiado…

Ahora, las mujeres trabajan.

O eso dicen… porque hace 50 años estaba muy mal visto que trabajara la mujer (aunque haya trabajado toda su santa vida, tanto fuera… como dentro de casa)

Estamos hablando de muy poco tiempo, pero las cosas han cambiado muchísimo en estos 50 años. Ahora, pasamos mucho tiempo fuera de casa, tanto hombres como mujeres, pero… ¿Quién no quiere seguir teniendo la casa impoluta si tiene visitas?

Igual, al principio… Puede dar más igual. Cuando eres joven siempre eres más desordenado porque le das menos importancia a eso, buscas una excusa. Sin embargo, cuando empiezas a tomar consciencia, ese pensamiento cambia.

Al final, nos vemos sometidos al qué dirán.

Independientemente de eso, y quitando algunas excepciones, la forma en que se fija y analiza una mujer en la limpieza y el orden es bastante más exhaustiva que un hombre. (Lo siento, chicos…)

Hará cosa de un mes, lo hablaba con dos amigas. Llevan un año viviendo con el novio, y yo me reía cuando decían: “¡Es que no ven la mierda!” (ahora ya no me río, porque tienen más razón que un Santo)

¿Cuál es la diferencia entre un hombre y una mujer en las tareas del hogar?

  • La mujer lo lleva haciendo gran parte de su vida… y le han corregido desde bien chica
  • El hombre… empieza a hacerlo cuando sale del nido familiar… Si empieza (¿Será ese el motivo por el que la suegra y la nuera se llevan mal? ¿Que las suegras hacen tontos a sus hijos… porque no les enseñan nada de nada?)

Educación en casa

Todos nosotros, aprendemos porque repetimos las cosas una y otra vez… hasta que se nos quedan grabadas en la memoria.

Algunas cosas nos cuestan más, para otras parece que tenemos un sexto sentido… Pero, lo cierto es que, somos como monitos que aprendemos por el simple hecho de repetir. En el tema de las tareas del hogar, no es que las mujeres sean más limpias que los hombres, o que se fijen más en los detalles, ni tampoco que tengamos un sexto sentido en este ámbito.

Lo cierto es que vemos esas cosas porque llevamos más tiempo haciéndolo.

Limpiar no tiene ningún misterio.

Bueno, miento. Su misterio es básico: la actitud.

En la casa, como no se aprecia lo que se hace, la mayoría de las veces somos de la ley del mínimo esfuerzo.

El famoso ya lo hará otro si no lo hago yo.

¿Por qué, entonces, hay ahora tanto conflicto? Pues porque ahora la mujer trabaja, porque no quiere cargar con todo como un burro… porque las cosas cambian (pero muy lento).

Es muy feo decir que las mujeres son unas mandonas… porque piden ayuda exigiéndola. Igual de feo es decir que hay un micromachismo cuando un hombre se ofrece a ayudar… porque nunca le han enseñado a que hay que hacerlo proactivamente.

El nombre real, de esto que te estoy contando (y que ayudaría infinitamente a muchas parejas…) es el reparto de tareas del hogar. Después de todo, se convive, ¿no?

Asistente vs. DIY (hazlo tú mismo)

Una forma rápida de solucionarlo es… poner un asistente.

PERO, antes de que lo hagas… voy a contarte algo sobre mí.

Me llevo 9 años con mi hermano, lo que implica que en mi época rebelde (si se puede decir que yo fuera rebelde, que tampoco lo era mucho) mi hermano estaba en la carrera y pasaba más horas estudiando y/o trabajando que otra cosa cuando llegaba a casa.

Sin embargo, yo no veía eso, yo lo que veía en aquella época era que:

  • A mí me mandaban hacer cosas,
  • Pero a mi hermano no le obligaban a hacer nada (también debo decir que respecto a la casa, él siempre ha sido bastante más voluntarioso que yo. Yo nunca he tenido voluntad en este aspecto).

Por eso, un día que me mandaron hacer algo, ahora no recuerdo el qué ya que hablo de hace unos 15-20 años… Le solté a mi madre algo así: «Pues me dedicaré a ganar mucho dinero y podré contratar a alguien para no estar esclava de la casa«

Primero, se rió de mí. Y luego, dio el toque de gracia:

«Para saber mandar, tienes que saber hacerlo antes»

(Y me mandó a hacerlo sin opción a más discusión)

Y… tiene razón. Puedes contratar a alguien para que haga esas tareas más tediosas por ti, pero si no sabes cómo lo quieres realmente, si el resultado no te gusta no vas a tener los suficientes argumentos como para decirle: Oye, hazlo de esta otra forma para que quede así.

Puede que estés pensando que no es válido, que si contratas a alguien te vas a fijar en el resultado, y que si es bueno, es porque has acertado. Ok, en ese caso hablemos de dinero…

Una casa normal puede costar la mañana de un sábado ponerla a punto. Tirando por lo alto, dedicas:

  • 1-2 horas para dormitorios: polvo, escoba/mopa, fregar suelo y limpiar las puertas.
  • 1 hora para el baño: wc, lavabo, ducha, baldosas, suelo
  • 1 hora para la cocina: grasa de la campana, baldosas, nevera, horno, encimeras, suelo
  • 2-3 horas para la plancha, en función de si usas muchas camisas, chinos, camisetas, vaqueros…

El tiempo es orientativo, por lo alto, y depende siempre de lo grande que sea tu casa y la gente que viva en ella (no ensucian lo mismo 4 personas que 1, o al menos, ¡no deberían!)

Estamos hablando de 5 a 7 horas, como máximo, a la semana. A 10 euros la hora, son entre 50 y 70 euros a la semana. 200-280 euros al mes.

Si no sabes hacerlo, no puedes:

  • Conocer el tiempo real que se tarda en hacerse
  • Apuntar lo que se deja de hacer
  • Corregir lo que se está haciendo mal

Pagas, y ya está.

Sin embargo, si sabes hacerlo:

  • Ahorras un dinero que le estás pagando a otra persona por hacer algo, como poco, fácil
  • Puedes decidir cuándo hacerlo, organizando tu tiempo disponible
  • Fraccionas las tareas según lo que tengas que hacer

Lo único que hay que hacer es: dividir.

Reparto de tareas en función del tiempo disponible

El primer pero que suele aparecer para no hacer algo es, por excelencia, el no tengo tiempo.

Sin embargo, resulta muy extraño que, cuando queremos hacer algo, cuando lo ansiamos… ¡Aparece algo de tiempo!

¿Casualidad?

No. Las casualidades no existen… Al menos, en estos casos.

Y, como dice el dicho: «Si vales para trasnochar, vales para madrugar«

Si puedes sacar tiempo para hacer una cosa, puedes sacar tiempo para hacer otra, te guste o no.

¿Que no tienes tiempo para hacer la comida porque has llegado tarde? Pues te levantas antes a la mañana siguiente. Yo me veo obligada a hacerlo más de una vez porque me da pereza cuando llego de trabajar.

¿No hay tiempo para fregar los platos después de comer? Tranquilo, te van a esperar cuando llegues después de trabajar.

¿Sabes que sólo queda una caja de leche? Pues a medio día, antes de subir a comer, compras a la vez que coges el pan.

Pequeñas actividades que, por sí solas, cuestan entre 2-5 minutos (bueno, la comida cuesta más, pero no hablamos de hacer un Cordon Bleu, puede ser perfectamente la comida de supervivencia como unos macarrones con tomate, atún y huevo duro).

La diferencia está en que, si no se reparten las tareas del hogar, una persona suma muchos pequeños minutos y deja de tener vida.

Reparto de tareas en función de habilidades

«Pobre, es que no sabe hacer las cosas entonces las acabo haciendo yo…»

Cada miserable vez que yo decía, o hacía las cosas mal adrede en casa… mi madre me hacía repetirlas.

Y siempre me decía la misma frase:

Más joven que ahora no aprenderás

Volvía a tener razón.

Una persona que hace la misma cosa mal una y otra y otra vez… puede ser por dos motivos:

  • Lo hace mal a conciencia, para poder evitar hacerlo
  • No le corrigen y piensa que lo está haciendo bien

En ambos casos, el que lo está haciendo peor es el que lo consiente. Porque lo va a tener que rehacer después y es como si el otro no hubiera hecho nada.

La habilidad se consigue con la práctica y la paciencia, por lo que se permite más tiempo al que está aprendiendo… hasta que lo mejore.

Cuándo hacer las tareas del hogar

Ni todas las tareas se hacen rápido, ni requieren el mismo tiempo. Mucho menos… dan un lavado de cara igual.

¿Qué se nota más? ¿Pasar la mopa por el suelo o fregarlo? ¿Limpiar los cristales o quitar el polvo? ¿Recoger la ropa o plancharla? ¿Limpiar el horno o la nevera… o la encimera?

Yo, personalmente, me baso en tres cosas para gestionarlas:

  • Cada cuánto tiempo tengo que hacerlas
  • Qué me ocupa menos tiempo
  • Cuál es el mejor lavado de cara

Se puede decir, que ciertas tareas pueden ser semanales, otras por estación, y otras… diarias, o de varias veces al día.

Tareas del hogar diarias

Si nos ponemos en modo vago, básicamente es lavar los platos, hacer la cama y recoger la ropa.

Después de todo, por la noche destrozamos la cama, nos cambiamos de ropa un mínimo de dos veces al día, y comemos un mínimo de tres veces al día. Por tanto, es lo que más se va a ver…

Para coger hábitos constructivos, podemos establecer un patrón:

  • Me levanto, abro la ventana para ventilar, desayuno, vuelvo a la habitación, me cambio de ropa y hago la cama y recojo el pijama y la ropa del día anterior.
  • Voy a la cocina, pongo la comida en tupper (esto soy yo, que como en el trabajo), friego el desayuno y la cena del día anterior (no me gusta fregar).
  • Sigo con mi día.

Con esto, quedaría resuelto lo más básico, pero si queremos ponernos exquisitos, y no tenemos pereza a madrugar para tener más tiempo en el día, podemos levantarnos una hora antes y agrupar tareas, usando la técnica pomodoro para ejecutarlas (yo la aplico, pero no cada 25 minutos… sino cada 10, que es el retardo del despertador ^^).

Tareas del hogar semanales

Llega el fin de semana, cuando tienes más tiempo disponible y, por tanto, menos cosas te apetece hacer. Para quitarte el engorro pronto, lo mejor es hacerlo el viernes por la tarde o sábado por la mañana.

Como yo el viernes lo uso para mi macro siesta, empleo sobre todo el sábado por la mañana para hacer el intensivo de las tareas del hogar:

  • Baldosas de la cocina y baño
  • Cristales y espejos
  • Si no he quitado el polvo, acabar de quitarlo
  • Cambiar las sábanas, dividir la ropa de la colada y poner lavadoras como si no hubiera mañana
  • Macetas y balcón
  • Mopa y fregar el suelo
  • Hacer la compra semanal
  • Plancha

Además, lo hago en ese orden, porque el polvo puede acabar en el suelo y es lo último que limpio, y cuando saco la ropa limpia, si se me cae al suelo ya no hay riesgo de que se manche de nuevo.

Y, mientras se seca el suelo, ¡estoy comprando!

Tareas del hogar mensuales

Este tipo de actividad, se sigue haciendo los sábados por la mañana, es acumulativo:

  • Cortinas, fundas de cojines, sofá…
  • Funda almohada y protector cama
  • Nevera y armarios cocina
  • Armario de la ropa, que aunque siempre la pongas en el mismo orden, parece que se descoloca

Tareas del hogar trimestrales

Aquí, básicamente, hay dos:

  • Limpiar el horno, que intento que no se ensucie demasiado porque lo odio
  • Hacer el cambio de armario

Seguramente, me deje alguna en el tintero, pero como puedes ver, aburrida no estoy en ningún momento. Ahora bien, sólo queda una cosa…

Cómo no dejarte nada sin hacer de la Lista de Cenicienta

Llegados a este punto, y sabiendo que en más de una ocasión podemos dejarnos algo sin hacer por no estar acostumbrados… lo mejor es tener un listado de todo lo que hay en cada habitación.

Por eso mismo, y para evitar disputas… cuando convivíamos creamos la lista definitiva en tareas del hogar.

La lista de Cenicienta

Básicamente, es un listado con todas las cosas que se pueden hacer en cada habitación de la casa, y se descarga aquí.

Eso sí, una pregunta… ¿Hay algo que tú incluirías en él? Porque si es así, ¡quiero saberlo!

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