Cómo cuidar del medio ambiente reduciendo el consumo

Yo soy una persona consumista. Me gusta comprar. No lo he negado antes, y no lo voy a negar ahora. También debo decir que no me tiembla el pulso cuando voy de compras, independientemente de lo que me gaste.

Y es por un simple motivo: estoy convencida de lo que hago.

Siempre me he considerado bastante práctica, por lo que no suelo comprar por impulso. Analizo lo que voy a comprar, para qué voy a hacerlo y cuán necesario es para mí.

Por eso, hoy quiero compartir cuatro conceptos para reducir el consumo compulsivo, que es lo que nos hace gastar sin necesitarlo. Si vas a comprar, empieza a considerarlo como una inversión, no una simple pasada de la tarjeta por el datáfono

Este artículo, sobretodo, está centrado en las compras del día a día (comida, ropa…), pero se puede aplicar a todo lo demás. Simplemente he cogido esos ejemplos porque son los más visibles, y los más comunes.

Deja de comprar por conveniencia e inmediatez

Uno de los motivos por los que me niego a tener Amazon Prime activado es que sé que voy a comprar más. Las compras a golpe de clic son muy peligrosas, porque son demasiado fáciles. Inmediatas. Y, encima, te lo traen a casa. Gratis.

Es como el típico: “Como no tengo tiempo, voy a comprar…”:

Comida precocinada

¿Quién no ha comprado una ensalada hecha? ¿O una lasaña? ¿Pimientos rellenos? ¿Caldo para una paella? ¿Caldo para sopa? ¡Incluso arroz para el microondas!

O, el último hit del Mercadona: huevos cocidos.

¿En serio me estás contando que no puedes poner unos huevos en una sopera con agua y, cuando empiece a hervir, esperar 15 minutos? ¿Sabes que puedes cocerlos mientras haces la comida el sábado y te aguantan un par de semanas en la nevera, no?

Envíos a domicilio

Amazon Prime, Zara, Mango, Día, Mercadona, El corte inglés, Promo Farma… Ok, ahora mismo es lo mejor para no salir de casa. Más aún porque, como no están vendiendo lo suficiente, están dando opción a plazos de devolución más largos, envíos más económicos… que todo cuenta.

Y yo no puedo hablar porque, por ejemplo, todo lo que es para hogar que no es comida fresca suelo intentar aprovechar y comprarlo online siempre por tres motivos:

  • Es lo que más pesa
  • Puedes elegir una franja horaria de entrega (¡y lugar! Porque a mí me lo traen al trabajo siempre)
  • Lo suelo comprar cuando no me urge demasiado, y así puedo esperar a un plazo de entrega más largo.

Sin embargo, hay un problema. Aburrimiento y búsquedas online.

Antes lo decía. Yo he tenido Prime, y me lo he quitado, no porque me guste pagar portes de transporte, o que me lo envíen en 5 días en vez de en 1. Porque a la mínima que me aburría, y se me pasaba algo por la cabeza… miraba a ver si estaba allí, y acababa comprándolo.

Sí que doy uso a lo que compro, pero antes me valía otro artilugio y, ahora, en vez de dos o tres usos, sólo tiene uno… Y tengo más trasto, más espacio ocupado… y una función por trasto. Muy lógico cuando no tienes tiempo y vives en un sitio con pocos metros cuadrados.

Tipos de envases

Aquí debo señalar que no soy muy eco friendly en versión de separar para el reciclado, fallo mío, pero sí que me fijo en el tipo de envase y cómo puedo utilizarlo… Y es que:

  • No es lo mismo comprar mayonesa en sobres que en un bote grande. Se puede usar bastante (sobretodo de cara a la estación que vamos), tiene una larga duración aunque se haya abierto el bote (siempre y cuando uses un cuchillo o cuchara limpia y no contamines el producto) y es más económico.
  • Botes de cristal, que luego puedes utilizar para guardar la pasta, legumbre seca, caldo para sopa o arroz…
  • Envase de producto sin haberlo trabajado vs. producto ya cortado como puede ser la lechuga, o por peso (no es la primera vez que hablo de las zanahorias en peso de medio kilo o de kilo completo… o los packs de 3 o 6 del atún)
  • Productos a granel vs. paquetes hechos en bolsas…
  • Zumo exprimido vs. fruta fresca y hacerlo tú mismo… Con el primero, estás pagando más por el simple hecho de no exprimir la fruta, además de generar un envase de plástico con la botellita con la que lo llenas, mientras que un exprimidor de plástico dura años y años, y pasar el jugo por un colador no tiene mucho misterio, a parte de que así te lo puedes beber cuando realmente lo quieres, y la fruta fresca dura más tiempo.

Comer fuera de casa vs. en casa

Ahora puedes no verle mucho sentido a este apartado, dado que ¡no podemos salir de casa!, pero sí que he escuchado mucho a gente que me cuenta que los fines de semana están cogiendo comida a domicilio para que se parezca más a un fin de semana normal.

Yo asocio comer fuera de casa con juntarme con los amigos, por lo que el hecho de coger comida a domicilio ahora mismo no me lleva a ningún lado… Igual que la comida precocinada.

Ahora que hay tiempo, es época de experimentar y probar, hacer un paso a paso de todo aquello que de normal no puedes hacer por si fallas y o comes un mojón o no comes nada.

Creo que, más que esperar a que quiten el estado de alarma para poder ir a los bares a echar una cerveza, o tomar un pincho, o ir de cena por ahí… lo que más se echa en falta es poderse juntar con la gente, darle un golpe en la espalda, que las bromas no sean a través de una pantalla…

Marcará la diferencia cuando el estado indique que puedes ir a casa de un amigo (de hecho, ya hay polémica porque ayer dijeran que puedes ir a la terraza de un bar antes que a casa de tus padres), principalmente porque aunque siga sin haber demasiada movilidad para ir por calles repletas de gente, el hecho de la socialización es lo que más está afectando a la población española en este momento.

Las 3 R: Reduce, reutiliza, recicla

Igual que digo que no soy eco friendly en el sentido del reciclaje, digo que no lo soy en el sentido de separar por tipos de envases, ya que hay distintas formas de reciclar.

Reciclaje por reducir

Hace bastantes años, cuando mis padres eran críos, iba el lechero por las casas con botellas de cristal que dejaba dentro de la casa o en la propia puerta. Dejaban la botella vacía fuera para que la cogiera y volviera a rellenarla.

Siguiendo esa pauta, el mero hecho de tener una botella de cristal en casa para el agua, comprar una garrafa de 5 litros, e ir rellenándola, es un hecho de reciclaje por reducir el consumo de plástico.

Si nos ponemos más tiquismiquis, incluso puedes instalar un filtro de agua en tu cocina, de modo que puedas utilizar agua para fregar sin filtrar, y agua filtrada para beber directamente del grifo. Reducirías al mínimo el consumo de plástico, y por ese simple acto estarías reciclando continuamente botellas y garrafas de plástico. Porque no las consumirías.

Reduce

Sigo con los tipos de envases… Y es que no es lo mismo que comprar un formato familiar, o productos enteros, a los que son con carácter reducido.

Por ejemplo, no es lo mismo comprar un pollo entero a comprarlo despedazado. No es difícil despedazarlo en casa con un buen cuchillo. Puede que las primeras veces te lleves más trozos de carne, pero con el tiempo se coge soltura y cuesta menos de cinco minutos. Con eso:

  • Ahorras en plástico, ya que la bandeja se reduce a una por todo el pollo vs. comprar pechugas, alitas, muslos y contramuslos de pollo
  • Ahorras dinero, ya que un pollo entero cuesta 2,40 el kilo frente a los 2,5 o 2,8 el kilo, dependiendo de lo que quieras comprar: unas pechugas cortadas no cuestan lo mismo que enteras tampoco.
  • Aprovechas más todo el producto, ya que con un pollo entero puedes:
    • Tener pechugas enteras para cortar en taquitos y hacerte unas fajitas en casa
    • Cortar las pechugas y sacar entre 6-10 pechugas individuales, lo que serían entre 3 y 5 raciones de comida
    • Alitas de pollo, que pueden ir fritas, sazonadas, o de acompañamiento de un arroz de pollo y verduras (yo suelo utilizar también el culo y el cuello del pollo para estos arroces)
    • Muslos de pollo completos, para hacer un asado con patatas panadera y cebolla (o dividirlos en lo siguiente):
      • Jamoncitos de pollo, que puedes hacer al ajillo con cebolla y patatas y tener una comida de un sólo plato
      • Contramuslo de pollo, que puedes hacer fritos para una cena, con o sin piel
    • Esqueleto del pollo, que puedes cocer con un poco de cebolla o puerro y zanahoria, y hacer un caldo para una sopa. Si se ha quedado mucha carne, puedes desmenuzarla y aprovecharla para hacer:
      •  masa de croquetas
      • congelarla y, cuando tengas varias, hacer una lasaña con pollo desmenuzado
      • o incluso sazonarlo con curri y hacerte sandwich de pollo desmenuzado.

Como puedes ver, hay una gran variedad gastándote la friolera de 3-4EUR en vez de ir gastando en productos por separado, ¡y miras por el medio ambiente al mismo tiempo!

No por echar el envase al cubo eres más eco, si luego desperdicias la comida o compras muchos envases… 

Si compras algo, asegúrate que lo puedes aprovechar al máximo, no vayas siempre a lo más cómodo…

Reutiliza

Otra forma de reducir el consumo y ahorrar dinero, a la vez que miras por el medio ambiente, es la reutilización de las cosas.

¿Mi consejo? Empieza a reutilizar lo que de normal tirarías o reciclarías… No se puede hacer con todo, pero sí que se puede hacer con muchas cosas. Algunos ejemplos son:

Ropa

Camisetas viejas, o los leggins que te pones para hacer deporte. Cuando empiecen a formarse las famosas pelotillas que hacen que se convierta en ropa de andar por casa, si tienes muchas, conviértelos en trapos para limpiar el coche, o incluso en una bayeta para la cocina o secar los platos. Te sorprendería ver lo absorbentes que son.

Envase del yogur

Lávalo y conviértelo en un molde para hacer helados, ahora que se acerca el buen tiempo y va a apetecer comerlos. Con un poco de leche y fruta fresca, puedes utilizar cucharillas o trozos de una bandeja de plástico para transformarlas en cucharillas y hacer helados que no sólo son sanos, sino que también sabes lo que llevan

Cápsulas de café

Muchos eco friendly que conozco prefieren las máquinas de cápsula a una italiana normal para no tener que limpiarla continuamente cada vez que la gastan, o porque como lo prefieren recién hecho, pero no quieren tener una expresso que limpiar por cada uso, compran las máquinas de cápsula, y luego los reciclan.

Con eso, ya son felices. Yo prefiero mil veces utilizar café en grano y usar el molinillo eléctrico, o comprar café ya molido y tirar un sólo envase, a utilizar cápsulas. Menos plástico, menos contaminación. Y con el grano molido de café que voy a tirar… lo uso como abono para las plantas, o bien se lo doy a mi padre para que lo pueda usar como abono en el huerto.

Como alternativa, si eres de cápsulas de café, te propongo que las vacíes y utilices este abono natural, así como mires proyectos de manualidades caseras que puedes hacer con tus hijos en casa.

Igual que existe el dicho de: “No es más limpio el que más limpia, si no el que menos ensucia”, debería haber otro que dijera “No es más eco-friendly el que más recicla, si no el que menos usa”

Podría poner como 20 ejemplos más… pero si no, me voy a alargar mucho. Si estás interesado en este tema, y quieres más ideas… no dudes en dejarlo en los comentarios, y así prepararé contenido exclusivo de este tema 😉

Acude a tiendas locales – Alimentos de la zona

Imagino que te has fijado en la diferencia entre un supermercado y una tienda de barrio… Yo soy partidaria de ir alternando, siempre y cuando tengas tiempo de mirar los datos de los unos y los otros.

Soy bastante quisquillosa con la comida fresca, tanto con la carne, pescado, fruta y verdura… quizás porque mi madre ha sido cocinera mucho tiempo y, cuando me llevaba a comprar con ella, me explicaba por qué cogía unas cosas en vez de otras… O quizás porque según el tipo de comida fresca que eliges, dura más o menos en la nevera, independientemente de la fecha que ponga en el envase.

Según el tipo de carne que quiero, prefiero mil veces antes una carnicería del barrio a un supermercado, por un solo motivo: puedo encargarla. Y con la verdura y fruta de temporada ocurre exactamente lo mismo.

Con el pescado sí que es cierto que no he visto tanta diferencia con el supermercado, pero imagino que dependerá de la zona. En un sitio de playa, o que esté relativamente cerca, habrá mucha más diferencia que aquí en Zaragoza.

Básicamente, porque con los otros productos siempre se basa en tres premisas:

Transporte del envío de otros lugares

Aquí en Aragón se cultiva mucho, y no sólo cereales. Hay fábricas de sal, se cultiva arroz, maíz, trigo, cebolla, tomate, melocotón, espárragos (estamos muy próximos a los de Tudela, y ya se traen la mata para plantar en Aragón también), patata, oliva, uva, frutales… 

Hay zonas muy áridas, para eso tenemos el desierto de Monegros, pero también está la zona de la ribera donde las plantaciones son ricas en agua, lo que nos permite tener cultivos de secano y de regadío continuo. Por eso, conocer la verdura y fruta de temporada, y saber que se planta aquí… facilita que las tiendas locales puedan acceder a ella y poner precios más que razonables. 

Lo mismo ocurre con la carne. Desde el ternasco de Aragón, a las granjas de engorde de ave, las de pollitos, cebo de cerdos… y vacas lecheras y bravas. Existen muchas cooperativas para estos gremios y, a menor distancia de transporte, menor debería ser el coste de esos productos… Si no lo es (por culpa de cómo está montado el sistema, que es lamentable… Ejemplo, lo que ha subido el precio del aceite de oliva, pero no el sueldo de los jornaleros que hacen la recogida de la oliva), por lo menos es mucho más fácil entender que es más fresco, porque no ha habido tanto desplazamiento del producto.

Ayudas a la economía local

Soy sensible al aspecto de la tierra, y de que para que el dinero se lo lleven otros, prefiero que se quede en casa. Puede que sea la vena de pueblo, que me sale sola… Y eso que no me considero fidelísima a ninguna tienda, ni voy a pedir un trato especial cuando vaya allí a comprar.

Sin embargo, igual que sé que a mí no me gustaría que mi trabajo se acabase, entiendo que al resto le ocurra lo mismo. Y si cada vez pedimos que nos den las cosas más hechas (cortado, envasado…) y lo hacemos donde lo hacen en masa… Acabarán haciéndolo máquinas y eliminarán el capital humano.

No estoy por la labor de fomentar eso… más aún, si pensando en eso acabo pensando en los monopolios y el poder que se dará a las grandes superficies, para poder poner los precios que les dé la gana y el resto tener que decir: “Sí, señor…”

Además, ¿con lo que está pasando ahora mismo? Es más que fundamental.

Recuerda: las pequeñas acciones marcan la diferencia

Y ahora, dejando las compras a un lado… vamos con el último punto, que se centra más en las pequeñas acciones, o en lo que podemos hacer en nuestro día a día.

Camina más

En un pueblo como el mío, puedes tener un bar a 50 metros de casa y coger el coche para ir allí a tomarte el café. Y te lo dice una persona a la que, viviendo encima de los bares, le han pedido que coja el coche, vaya a buscar a otra que está a 100 metros, y la lleve al bar, por no andarlo…

Así nos las gastamos. (Mi respuesta fue no, yo sólo tenía que bajar las escaleras de casa…)

Sin embargo, sí que puedo decir que nos hemos vuelto muy comodones. En mi día a día, como tengo que coger el coche para ir a trabajar, no andaría prácticamente nada si no me lo propusiera.

Por eso, uno de los motivos por los que me gusta vivir en el centro es que, una vez salgo de trabajar, encierro el coche y no lo uso para absolutamente nada más.

O voy andando, o…

Usa el transporte público, la bici, moto/patín eléctrico

Voy en autobús o tranvía. Básicamente, pierdo más tiempo buscando un sitio para aparcar que andando o yendo en transporte público, a parte de:

  • Gastar gasoil innecesariamente
  • Ponerme de mal humor porque los peatones hacen lo que les da la gana
  • Tener que pagar un parking o estacionamiento regulado, que acaba siendo más caro que un ticket de la tarjeta.
  • Contamino menos
  • Me muevo más, que si no haces ejercicio, es una buena forma de no ser una marmota.

Usa tu taza de café en vez de los de usar y tirar

Los vasitos de plástico o de papel están muy bien si has ido a una empresa que no es la tuya, o eres un visitante. Sin embargo, y sobretodo en el centro de trabajo, cuesta muy poco tener una taza de café y una cucharita y tal cual la usas, la friegas. 

Nosotros en la empresa nos vamos rotando: unos preparan el café, otros friegan… así cada día uno hace una cosa. Puede que sea porque nosotros no somos muchos, si sois muchos en la oficina… se puede aplicar la ley de Espartaco (que usábamos mis amigas y yo cuando salíamos de fiesta): “A partir de cuatro, cada uno de su tabaco

Apaga las luces y desenchufa los cargadores

Estoy segura que aún recuerdas la frase de tu madre: “¡Esa luz a quién alumbra!” que más que una pregunta era un regaño. A mí me lo decían, y recuerdo que iba corriendo a apagarla para que no llegara el siguiente aviso.

Sin embargo, hará cosa de un par de años, cuando me dejaba el cargador siempre conectado en el enchufe, estaba en la habitación haciendo la cama y empecé a escuchar un pitido. Y empecé a volverme loca por saber de dónde venía. Cuando lo desenchufé seguí sonando, y es porque seguía teniendo energía acumulada. Si eres de los que apaga el portátil y lo deja conectado a la luz… que sepas que si pones un cable para cargar el móvil va a cargarlo, porque sigue consumiendo luz.

Lo que no utilices, se recoge, tanto por el orden como por el consumo de electricidad.

Y tú, ¿qué alternativas ofreces para reducir el consumo y ahorrar dinero? ¿Vas a empezar con la más fácil de este artículo? ¿Cuál crees que es? Te espero en los comentarios 🙂

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