Planificación – qué es mejor: el camino o la meta

Hablamos de la planificación para conseguir objetivos, para alcanzar la meta, el éxito.

Sin embargo, ¿qué es mejor? ¿El resultado final…o el camino que te lleva hasta allí?

Hago esta pregunta porque, muchas veces, cuando llegamos a la meta nos quedamos con esa sensación agria, de ¿ya está? ¿Todo ese esfuerzo… para esto?

No vemos todo lo que hemos conseguido, sólo… que ya lo hemos logrado.

Y ese sentimiento se queda arraigado en nuestra cabeza, recordándonos cuando queremos un reto nuevo, que puede volver a pasarnos… Y empezamos a no hacer nada, volviendo a la situación anterior, dejándonos mecer por la corriente.

Tus metas evolucionan con el tiempo

Yo, cuando era pequeña, quería ser modelo.

Me pasaba horas en el espejo, poniendo caras y gesticulando sin parar. Cuando me han dicho que soy fotogénica, me he guardado como oro en paño todas esas horas en las que he definido mi cara de foto, la pose perfecta en una boda, cómo salir riéndome en una foto a carcajada limpia y que quede bien (o que a mí me guste, que puede ser algo totalmente distinto jajajaja).

Ya no pienso en ser modelo, ni se me pasa por la cabeza dedicarme a ese tipo de mundillo… Y por eso no siento que haya fracasado en esa meta que tenía de pequeña. Simplemente, ha cambiado.

Ahora, para mí, mi meta es ser capaz de decidir.

Y para decidir, curiosamente necesito muy pocas cosas, aunque son cosas realmente limitadas:

  • Tiempo
  • Dinero (debo decir que esta igual es la que menos necesito, y abunda más que el tiempo)

Puedes pensar que estoy loca, y que ese objetivo es muy ambiguo, muy abstracto, y muy fácil de conseguir, ya que estamos tomando decisiones en todo momento.

Para mí, ser capaz de decidir es en cualquier ámbito:

  • Elegir un buen restaurante
  • Preferir no hacer nada a salir (y hacer mil cosas)
  • Escoger un picnic al aire libre después de un paseo en bici
  • Tomarme un día libre en el trabajo, y no porque tenga que hacer papeles administrativos

Y es que, Enrique y yo somos animales de costumbres:

  • Los viernes por la noche nos gusta ir a cenar fuera
  • Sábados y domingos ir al vermut y comer ligero luego en casa
  • Al salir de trabajar tomar algo, en casa o en una terraza, echar un billar…

Y más esporádicamente…

  • Hacer una escapada un fin de semana o a pasar el día en la montaña o la playa
  • Quedarnos el fin de semana cocinando y viendo películas sin hablar con nadie
  • Ir a cenar con amigos mientras contamos las mismas historias una y otra vez (batallitas de “yo cuando era joven”…)
  • Cine, paseos… y el blablabla

Pero claro, para poder irnos de escapada, hacer planes con amigos, o incluso tomarnos un fin de semana a la bartola… tenemos que tener organizadas las finanzas, para que no se nos vaya de madre, y la casa, para que no parezca que ha pasado Atila el Huno.

Y eso… puede ser muy complicado.


Si te das cuenta, mi objetivo básicamente se centra en ¡disfrutar el tiempo libre! ¿Cuál es el tuyo?

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Por eso, cuando se habla de conseguir objetivos, de ser productivo… Se analizan medios por los que los puedes llevar a cabo. Técnicas probadas por expertos, que seguramente tú las has puesto en práctica sin darte cuenta siquiera.

Yo no soy más lista que nadie, y en más de una ocasión he dicho: Madreeee, ¡pero si esto lo llevo haciendo yo un montón!

Pero, ¿cuáles son esas técnicas?

Método “Tráguese ese sapo”

Ahora mismo, Brian Tracy puede estar llevándose las manos a la cabeza por atreverme a usar el título de uno de sus libros más famosos para lo que lo voy a usar… Pero es necesario.

En fin, voy a ir al infierno por muchas cosas, por sumar esta no va a pasar nada 😛

Verás, este libro puede resumirse en HAZ de peor a mejor. Y tiene sentido por una razón muy simple: si te quitas lo peor de primeras, lo siguiente va a ser más fácil, más cómodo, más… motivante.

¿Por qué no es suficiente para mí?

  • Las obligaciones casi siempre acaban convirtiéndose en lo más importante
  • Centrar todo tu esfuerzo en una sola actividad y no llegar a nada (o a muy poco en mucho tiempo) quita las ganas de hacer cualquier otra
  • Te quemas, y cuando vas a disfrutar de las menos pesadas, vas agotado y desilusionado

Extrapolando este principio a mi objetivo, por poner un ejemplo, donde primero tengo que hacer lo que no quiero, y luego lo que realmente quiero… Acabaría demasiado tarde como para poder salir a tomar algo, o disfrutar de tiempo libre. 

Y me pasaría como las veces que llego con la cabeza frita por el trabajo: me dormiría en el sofá y me despertaría a las cuatro de la madrugada, con un dolor de cuello que ni la niña del Exorcista, y puede incluso que me desvelara a mitad de noche y no pudiera dormirme de nuevo… 

Porque yo soy un muerto cuando me duermo, hasta el punto que ya puedes estar dando palmas al lado de mi cabeza… Igual lo único que consigues por mi parte es un manotazo para que te calles, pero no me despertarás. Eso sí, si he dormido 4 horas y abro un ojo, ya no lo vuelvo a cerrar.

Método Principio de Pareto 80/20

Igual que en Economía existe el sistema ABC, en sistemas de productividad y eficiencia se habla del 80/20. Y su esencia… es la misma

El resumen de este modelo es que, con el 20% de lo que hagas, tendrás el 80% de lo importante, por lo que debes esforzarte más en ese 20 que en el resto.

Desde mi punto de vista… Hay un problema:

Define qué es lo importante y cuál es el beneficio que esperas obtener. ¿Va a compensar el beneficio a la importancia?

Si volvemos a extrapolar este principio a mi objetivo… acabaría sin hacer nada, porque para mí lo importante es el tiempo libre y cómo disfrutarlo. Obtendría un 100% de beneficio, pero puede que dejara de comer, ir con ropa limpia a trabajar… y da por seguro que mi casa pareciera el escenario de un western.

Método Pomodoro

Esta técnica debo reconocer que me gusta, y que la he usado sin saber que tenía este nombre, jajajajaja. Es mi rutina matutina.

El resumen es básico: fraccionas una hora en franjas de 10 minutos, y durante esos 10 minutos únicamente puedes dedicarte a una tarea.

Problema: esta técnica, en mi opinión, sólo puede utilizarse para tareas mecánicas, que te salgan solas, sin necesitar concentración.

Ventaja: la alarma del móvil y la opción de posponer 10 minutos es maravillosa.

¿Por qué digo que a mí me gusta? Por las mañanas, yo me levanto siempre 2 horas antes de entrar a trabajar. Es decir, si mi hora de entrada es a las 08:00, yo a las 06:00 abro el ojo.

A partir de esas 06:00 voy posponiendo la alarma cada 10 minutos, y voy haciendo cosas: desde ir al baño y poner la cafetera, lavarme la cara mientras se hace el café, desayunar y leer el periódico, hacer la comida, quitar el polvo, pasar la mopa…

Me voy “comiendo sapos”, ya que no me gusta nada limpiar, ahorro tiempo de la tarde, voy haciendo lo que nadie ve (pero que si no se hace, se ve… jajajaja), y con ese 20% de mi día hago el 80% de lo feo, y me recompenso con un buen desayuno y el resto de la tarde libre 🙂

Hoy he querido hablar de estos tres métodos de productividad porque, solos, para mí no sirve ninguno en el ámbito personal (también puede ser que no defina correctamente mi objetivo personal jajajaja)

Sin embargo, puedes combinarlos (La unión hace la fuerza) para robarle tiempo al tiempo, y así dedicarte más a ti 🙂

¡Te reto!

  • Siéntate con una cerveza, un refresco o lo que más rabia te de – elige un momento tranquilo, y que sea sólo para ti
  • Anota, de lo obligatorio, qué es lo que no te gusta (o menos te gusta) hacer en tu día a día y por qué
  • Piensa y escribe el mejor momento del día/semana para hacerlo (pereza va a dar siempre, pero siempre hay un momento en el que acabas diciendo: “Bueeeeeno, vaaaaaaaaaaaaaamos al lío“)
  • Pregúntate: ¿Necesitas concentración o es algo que puede hacerse sobre la marcha? ¿Te has planteado analizar el tiempo que necesitas para hacerlo? ¿Cómo lo haces normalmente?

¡¡Puedes dejarlo en tus comentarios!!

Lo cierto es que hay millones de técnicas para ser más productivo. ¿Cuál es la tuya?

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