Cómo hacer un presupuesto para tus comidas navideñas

¡Que ya estamos a mediados de Diciembre! ¡En nada va a acabar el año! Y con eso llegan… ¡las tripadas!

Vale, bien, no existe esa palabra. Sin embargo, mis amigos y yo no la usamos cuando nos caemos en la piscina con la tripa en vez de con la cabeza, sino cuando comes como un animal, y a los cinco minutos de haber acabado te duele hasta la tripa.

Fechas señaladas

Ya hemos pasado el puente de la Constitución (que por eso no hubo artículo el viernes pasado…) y en nada empezarán Nochebuena, Navidad, Nochevieja y Año Nuevo.

En 2016, Nestlé presentó un anuncio que, aunque creo que no ha sido extremadamente conocido, me encantó. Os lo dejo aquí para que le echéis un vistazo.

La cena que no ves… – Nestlé

Sin embargo, la historia no acaba en la diferencia entre lo que pasa en la cocina y en la mesa, sino en todo lo que hay detrás.

Organizar comidas para eventos, o comidas de celebraciones familiares/amigos… Todo aquello que tiene muchas personas como integrantes… Tiene mucho intríngulis, y afecta a nuestra economía doméstica.

Por eso, y dadas las fechas que se acercan… Veo más que necesario puntualizar cada apartado, tanto para que nos ayude a organizarlo y que no se convierta en un quebradero de cabeza.

Número de personas que van a asistir

No es lo mismo hacer una comida para cuatro personas que para doce, dieciséis, o incluso veinte.

Cuando vamos como invitados, nos encanta. Vamos a plato servido. Pero a niveles de organización requiere mucho esfuerzo.

Hace mes y medio, fuimos cuarenta y tres personas al cumpleaños de un amigo (yo la verdad que conocía a un 5% como máximo). Dos semanas antes de la celebración pidió confirmar asistencia, para establecer un presupuesto de gasto y que todos pagáramos religiosamente el día del evento.

Aunque la comida era sencilla, dar de comer a 43 personas con un presupuesto de 10 EUR/cabeza, incluyendo comida, bebida y regalo para el cumpleañero… tiene tela.

Sin embargo, y dependiendo de la celebración, el presupuesto va a verse modificado. No es lo mismo un picoteo que el famoso marisco y carne que sirven en las comidas navideñas.

Especialidades reales con la comida

Hablar de comida es hablar de economía familiar. Más aún… si tienes peculiaridades alimenticias.

No me refiero a la fiebre que hay ahora de lo ecológico vs. procesados vs. ultraprocesados, o del veganismo, vegetarianismo, etc… Hablo de intolerancias alimenticias, alergias, o alimentos que no son buenos para nuestra salud por nuestros propios índices al hacernos análisis.

He convivido con personas con celiaquía, y no es lo mismo comprar harina de maíz que de trigo (es mucho más barata la de trigo). Pasa lo mismo con intolerantes a la lactosa, diabéticos, o con disfunción renal.

Alergias a la fruta, a un tipo de verdura, o incluso a la gamba roja… La lista puede ser interminable.

Para hacer un menú navideño, tenemos que tener en cuenta todas estas especialidades, para:

  • Hacer un menú general y marginar las especialidades por ser minoría.
  • Adecuar el menú para que todos podamos comer exactamente lo mismo.

¿Qué es mejor? ¿Marginar… o todos lo mismo?

Bueno, aquí la verdad que puede haber diferencia de opiniones.

Por un lado, hacer dos (o varios) menús puede:

  • Hacer que los que comen diferente miren los platos que no pueden comer con un poco de recelo, porque seguramente querrían comer lo que todos los demás
  • Piensas el doble, comes el doble y haces el doble… No hablo ya de lo que sería tener varias especialidades en casa
  • El presupuesto se expande. El hecho de tener que comprar comida como si fueras un restaurante con varios menús dentro de tu carta implica: más gasto, más comida, más sobras…

Por el otro lado, hacer un menú para todos puede:

  • Algo que normalmente se comía en este tipo de eventos desaparece, por no poder servirse a todos los comensales, y al igual que hacer voluntariamente algo se convierte en una obligación, eliminar un plato que se esperaba que hubiera pueda tener quejas y críticas
  • Intentar experimentar para adecuar platos a las especialidades alimenticias ese último día puede hacer que salga el sol por donde quiera (vamos, que sea una auténtica mierda, o que causes furor)
  • Que te veas obligado a practicar antes de servir para tanta gente.

Yo soy más partidaria de hacer un menú para todos, porque tenemos derecho a sentirnos unidos, pero esta es mi opinión no solicitada, y respeto opiniones contrarias 🙂

Creación de un menú a tu medida

Tanto si es un menú como si son varios, una vez que tenemos en cuenta a las personas que van a asistir a la mesa ya podemos coger papel y boli para empezar a apuntar platos, ingredientes que se necesitan… e idear los menús y la lista de la compra.

Paso 0 – número de platos… y raciones

Como a los españoles nos gusta comer, y cuando hablo de comer… hablo de comer abundante, en estas fiestas la verdad que solemos hacer más de un exceso:

  1. Aperitivos.
  2. Sopa/consomé.
  3. Pescado.
  4. Carne.
  5. Postres varios.
  6. Café.
  7. Chupito.
  8. Copa.

No nos cortamos ni un pelo. Ocho platos, que para eso estamos de celebración.

Sin embargo, tampoco queremos quedarnos como si nos hubiera pasado un tren por encima, o directamente que se coma sólo de lo primero y luego, cuando llegan los platos fuertes, ya no tengamos hambre, y se pierda un montón de comida… o el anfitrión se vea obligado a comer restos semana y media.

Luego está la mentalidad abuela: Hay que hacer de más, por si alguien quiere repetir algún plato.

¿Qué te voy a decir? Haz para una o dos personas más, pero no te pases y corta esa tradición, porque si tienes en casa gente sin talento ni conocimiento como yo, que come por los ojos, y encima come rápido… Luego está al día siguiente que no tiene ganas de comer absolutamente nada porque le sigue repitiendo la comida…

Independientemente de lo que decidas finalmente, antes de ponerte a comprar, vamos a hablar de cómo hacer la compra para este menú. Y, para eso… Nos metemos de lleno en los alimentos y el tiempo de preparación.

Paso 1 – Productos frescos y secos

Ahora mismo queda semana y media para Nochebuena, primera cena copiosa y seguida de la comida de Navidad. Puede que te toque hacer una o las dos comidas, pero sería del género tonto comprar la comida fresca porque… se va a echar a perder antes de que puedas ofrecerla.

Si ya tienes tu menú preparado, con los ingredientes que sabes que vas a necesitar… Es hora de empezar a aprovisionar con lo que va a durar, es decir, los productos secos y envasados.

Como cuando se acercan estas fechas vamos como buitres todos a lo mismo, acabamos destrozando los estands de los supermercados como si hubiera pasado un huracán. No te quedes sin la comida que quieres por no ser previsor, en tu casa no tiene por qué quitártelo nadie.

Paso 2 – Productos frescos vs. congelados

Este apartado, sobre todo, lo pongo por el plato de pescado. Y por la manía de entender que fresco es mejor que congelado y por eso mismo es necesario subirle el precio.

Verás, mi tío es alérgico al anisakis, o lo que es lo mismo, si come un pescado con anisakis, su cuerpo no lo detecta desde el minuto uno, y pueden pasar horas, hasta un día y medio, en taponarle con huevas todo el intestino hasta que no pasen los desechos y se lo tengan que llevar al hospital para quitarle esa parte del intestino porque, si no, muere.

Porque ya le ha pasado. En 2010 le quitaron metro y medio de intestino por eso mismo.

En mi casa se congela el pescado entre 3-5 días antes de hacerlo y servirlo siempre que se compra fresco (no todos los pescados los venden congelados, y siempre tiene mejor vista elegir un pescado fresco como a ti te guste), porque aunque se ha dicho que con 2 días es suficiente… lo cierto es que en pocas o ninguna casa se tienen congeladores industriales.

Ocurre exactamente lo mismo con los caldos. Se pueden congelar una vez hechos, por lo que puedes comprar carne para hacer el consomé navideño, preparar el caldo con tiempo más que suficiente, y congelarlo hasta que lo vayas a usar.

Y cuando hablo de pescado o caldo, hablo también de la carne. Conforme nos acercamos más a los últimos días, por ese principio de urgencia, de no haber hecho ninguna previsión… los precios suben como la espuma.

Además que como hace más frío, es invierno más cerrado, el trabajo que ha llevado conseguir esos productos (marisco y pescado, sobretodo) por parte de los trabajadores hacen que suba también el precio.

¿Por qué pagar más si puedes anteponerte? ¿Y si encima te digo que ganarás tiempo y te quitarás un peso de la cabeza por hacerlo con más tiempo?

La comida congelada siempre es más barata que la fresca, sólo por el hecho de haberla congelado. Haz espacio en tu congelador, y aprovéchalo.

Paso 3 – Cupones y descuentos

Empresas como Día, que te ofrecen la posibilidad de tener cupones de descuento en productos determinados en épocas determinadas… te facilitan comprar más barato.

Me acuerdo hace años, que le apareció un descuento a mi madre de los langostinos grandes Krust, y compró cuatro cajas en dos días. No le cabían en el congelador y me las endosó a mí, para que las guardara desde primeros de Diciembre hasta el día de Año Nuevo.

Con los productos frescos también ocurre, bien porque está próxima la fecha de caducidad, tienen más stock del que necesitan en ese momento… y porque la gente como tú y como yo, miramos la fecha límite. Si en un pollo, por un lado tenemos que expira en 5 días, y por otro tenemos al otro pollo que expira en 2… Y los dos tienen el mismo precio, ¿vamos a coger el que caduca antes?

Tenemos sentido común. Ni tú ni yo vamos a coger el que antes caduca por no desperdiciar la comida de otro. ¿Van a tirarlo? No, bajan el precio para hacerlo más atractivo.

Paso 4 – Espacio y conservación de alimentos

Ahora puedes estar pensando: Perfecto, Ana. Me parece estupendo comprar la comida entre una y dos semanas antes de las comidas. O incluso a lo largo de todo el mes de Diciembre. Pero, ¿qué cojones hago si tengo la misma mierda de nevera que tú?

Toda la razón. Tenemos que tener en cuenta nuestro espacio disponible para poder almacenar toda esta comida. Ya que nuestro congelador tiene un límite. Y la nevera también.

Hablamos de fechas y tiempo:

  • La carne cruda envasada al vacío tiene una durabilidad de unos 7 días aproximadamente desde que la compras, y una vez hecha puede aguantar entre 4 y 5 días antes de que se ponga mala.
  • El pescado fresco dura unos 2 días antes de ponerse malo si no se ha hecho, pero si se congela puede aguantar perfectamente esa semana y media o dos semanas que faltan para poder utilizarlo.
  • El embutido, dependiendo si lo compras envasado, que puede durar hasta más de un mes, a si lo haces en la charcutería, donde dura por no envasarlo menos de una semana… pues depende de dónde lo compres y si te lo envasan o no.
  • Verduras, lechugas, cebolla… ¿Qué quieres que te diga? Son unos de los alimentos más baratos, así que pueden esperar si quieres al último momento para comprarlo.
  • Marisco, que lo venden congelado o fresco. Dependiendo de cómo te guste más comprarlo… fresco ya te digo que tal cual se compra merece la pena hacerlo para que no te apeste la comida. Y fresco estoy hablando que igual pagas 4 veces más (o más incluso, dependiendo de la cosecha) que congelado.
  • Hojaldres y componentes varios para los aperitivos, si son secos, aguantan bastante también.

El 80% de tu cena navideña puedes comprarla con tiempo más que suficiente para que puedas ahorrar en estos días del mes.

Paso 5 – El tiempo de preparación

He visto a mi madre y a mi abuela demasiadas veces corriendo como pollo sin cabeza los días previos a estas comilonas porque hay demasiadas cosas que hacer.

Más de una vez se les ha echado el tiempo encima con las compras, o porque lo han querido comprar todo fresco porque “es mejor”, y han perdido dos horas en el supermercado y demás tiendas porque todo el mundo hace exactamente lo mismo.

Y luego, cocínalo. Sin ayuda.

Sin embargo, en el día a día mi madre me ha hecho caldo para sopa, o para que me pueda hacer un arroz en 20 minutos, y lo único que he hecho yo ha sido:

  • Comprar varios botes de plástico de distintos tamaños (dependiendo de la cantidad que me diera, hay que llenarlo al 75%)
  • Llenarlo y congelarlo hasta que lo he ido a usar.

Hay muchos elementos de estas comidas que deben hacerse uno o dos días antes como máximo, porque no se puede comparar lo que es la comida cocinada en el momento con la que lleva una semana hecha y congelada.

Sin embargo, puedes ahorrar mucho tiempo con la cocción de la sopa, o simplemente por ahorrarte ir al super cuando parece que se va a acabar el mundo por las fechas que son.

Números, números… y más números

A modo de resumen, lo único que puedo mencionar aquí es que la planificación para las comidas de navidad no sólo te permite ahorrar tiempo, sino que también puedes ahorrar mucho dinero.

Cambia mucho el precio de los productos por anteponerse una única semana (que pueden ser más) a hacer la compra, a parte de que puede que llegues demasiado tarde y que se te lleven la última pieza.

Normalmente, en estas fechas no miramos el dinero que nos gastamos con el mismo ojo clínico que lo haríamos cualquier otro día. Son días en familia, de amor y celebración, y el dinero es lo menos importante…

Sin embargo, yo me pregunto: ¿Por qué no darle importancia… si podemos salir ganando?

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