Mi trabajo y yo

50% suerte – 50% curro
No presumo, aquí el curro es 99,
la suerte es 1
Nach – Pensando en voz alta

¿Qué es lo que piensas cuando vas a trabajar?

¿Te sientes afortunado? ¿Te asfixia tu trabajo? ¿O, simplemente, vas a pasar el día?

¿Qué es lo que más valoras de tu trabajo? ¿Y lo que menos?

¿Alguna vez te has hecho estas preguntas?

En mi caso, he pasado por todo.

Y por eso mismo, cada cierto tiempo tengo la necesidad de hacerme esas preguntas… y alguna más.

Cuando estaba en último curso de carrera, tenía pánico. Estábamos en 2010, en plena crisis, y yo, que era una alumna normal, iba a salir al mercado laboral con unos 600 licenciados más, sólo en Zaragoza.

¿Perspectivas de futuro? ¿Negro? 

No, aquello era Mordor.

Así que, sin nada que perder, decidí utilizar uno de los recursos empresariales que había estudiado en primero de carrera: hice un DAFO.

El DAFO es una herramienta que se usa para tener, con carácter esquematizado, un planteamiento para ver soluciones. Y a mí me encanta. Como su nombre indica, muestra: Debilidades, Amenazas, Fortalezas y Oportunidades.

Lamentablemente, en 2010 lo único que encontraba eran debilidades y amenazas. No había fortalezas, porque era una más de los miles y miles de universitarios que salían de la carrera ese año, además del sin fin de personas con experiencia que habían echado de otras empresas.

 

Si no los querían a ellos, ¿cómo iban a quererme a mí?

Sin embargo, en vez de venirme abajo, intenté darle la vuelta a todas y cada una de mis debilidades y amenazas. Después de todo:

-Yo no iba a exigir ningún sueldo.

-Era una persona con gran capacidad de reacción

-Si había vivido un infierno los dos últimos años de Universidad por Licenciarme en 4 años, me negaba a empezar a hacer nada justo después.

 

Abrí todos los frentes posibles

 

Si empecé a hacer prácticas en Junio de 2010, y me Licencié en Septiembre de 2010, no he dejado de trabajar desde Junio.

He escuchado millones de veces la frase: “Es que has tenido mucha suerte, ¡siempre has trabajado desde que saliste!”

Y a mí no me ha quedado otra que asentir y sonreír, contestando con el típico: “La verdad que no me puedo quejar”

Lo que ellos no saben es lo que te trabajado por todos y cada uno de los puestos de trabajo que he tenido.

 

La importancia de ser indespedible

 

La gran mayor parte de las veces en que he empezado a trabajar en una empresa, mis propios compañeros me han preguntado si tenía padrino, (imagina mi cara, cuando lo cierto era que metía cabeza por ETT). Lo curioso es que, esas mismas personas, dos o tres días antes de acabar la suplencia, discutían con sus jefes, pidiendo que me quedara.

Spoiler: hubo veces que me ampliaron el contrato, pero otras no… Tanta fortuna no he tenido.

¿Conclusión? Todos somos prescindibles. Por eso, lo importante en este tiempo es ser indespedible.

¿Cómo?

Que no te importe hacer un trabajo que no te compete.

Hacer más rápidamente lo que no les guste hacer al resto, para evitárselo.

Pedir más. 

Insaciable.

Incansable.

Implacable.

Sentirte orgulloso de todo lo que hagas.

Ser humilde.

¿Qué buscas en tu trabajo?

 

La respuesta es obvia: ganar dinero

Todos trabajamos para ganar dinero, no vivimos para trabajar, trabajamos para vivir.

Pero no sólo el dinero es importante.

Los compañeros ayudan mucho. El ambiente de trabajo. Los horarios. La posibilidad de mejorar, en lo personal, en lo laboral.

Sentir que haces algo, por ti, por los demás.

Tus habilidades.

Tus conocimientos.

 

Saber que aportas algo

 

¿Cuáles son tus objetivos?

No todos valemos para el mismo trabajo, igual que no todos los trabajos valen para nosotros.

Yo lo he sufrido.

Yo he trabajado para un puesto para el que no valía, por el que me despertaba en mitad de la noche, agobiada. Acababa pensando en lo que tenía que hacer, me desvelaba y empezaba a escribir puntos que tenía que cumplir.

Y era buena. Pero me carcomía por dentro.

Aportaba a la empresa, pero no a mí.

 

También he trabajado en un puesto que era una bazofia, pero el compañerismo que tenía era brutal, los horarios eran estupendos, y tal cual salía del trabajo me olvidaba hasta el día siguiente.

 

¿Adivinas en cuál estuve más tiempo? En el que cobraba menos, pero vivía mucho mejor.

Hay que buscar un equilibrio

Hay que encontrar lo que mejor se adapte a lo que tú quieres.

Lo que es necesario para ti.

Porque si no, la triste realidad es que nunca lo darás todo de ti. Y eso es lo peor que puedes hacer no solo por tu cliente o por tu empresa, si no por ti mismo.

 

Pero es que no me llaman

 

Eso, desgraciadamente, nos ha pasado todos.

Echar un CV y que no te llamen puede destrozarte.

De hecho, los estudios demuestran que, después de un despido, si llevas 6 meses en paro, que te contraten se reduce a más de un 50%. Y esa tasa se incrementa con carácter exponencial con forme pasa el tiempo.

Te destruye por dentro ese rechazo constante, y cada vez echas a menos puestos de trabajo.

O dejas de echar, porque estás cobrando el paro o las ayudas, y como no te llaman…

Te dejas arrastrar por la corriente.

Hay que cambiarlo.

Tienes que cambiarlo.

No te abrumes.

No sucumbas.

Cambia tu CV, el puesto de trabajo. Busca otras salidas.

¿No sabes cómo hacerlo? ¿Necesitas una guía?

Aquí mi respuesta es simple:

Sigue estos pasos

 

En esta sección vas a:

  • Descubrir qué es lo que realmente buscas en un puesto de trabajo
  • Averiguar si tu puesto de trabajo está hecho para ti, o si buscas algo más de él y cómo conseguirlo
  • Qué debe incluirse en un CV para que aumente la tasa de concertar una entrevista
  • Los errores que has estado cometiendo hasta ahora y que hacen que no te llamen, que no te contraten
  • Aprender la forma de hablar, vestir, y moverte en una entrevista de trabajo

 

¿Quieres eso y mucho más?

¡Ya estás tardando!

 

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