La fiebre del cupón… el por qué de las tiendas

No quiero sonar repetitiva, porque hemos hablado de este tipo de percepción justo antes del Black Friday, así como en los descuentos por rebajas, ya sean a mitad de temporada o en el periodo exclusivo que se les otorgan, pero… Con los cupones, nos volvemos impulsivos a la hora de comprar.

Si no, no los propondrían.

El problema de este hecho es que, lo hacemos incluso con productos que no son buenos para nuestra salud. Sobretodo, con esos.

Por qué las tiendas lo hacen

En primera instancia, podemos verlo como algo positivo para nosotros. Se activan durante varios días a la semana, todas las semanas… o incluso durante un mes.

Sin embargo, si nos paramos a pensarlo un poco, ¿por qué lo hacen? ¿Por qué esa generosidad?

Me temo que no es por filantropía. Después de todo, no son ONG.

Algunos de los motivos por los que ofrecen estos cupones, o descuentos temporales, son:

Exceso de stock

La mayor parte de los supermercados no tienen un almacén muy grande. De hecho, por ese motivo todos los días (o casi todos) reciben camiones con mercancía nueva y tienen a los reponedores trabajando cuando nadie los ve. Si, por cualquier causa, han cargado más cantidad o no ha habido una buena previsión, un abaratamiento del producto debería implicar más ventas.

No es algo que hayan inventado hoy. Hace varias décadas hubo un exceso con la producción de leche de vaca. Había tanta oferta que, para no bajar el precio de la leche, la tiraban. Directamente. No hablo de hace diez o veinte años, me refiero a más de cuarenta.

Caducidad próxima

La semana pasada hablábamos, a la hora de preparar un presupuesto para comidas navideñas, que no compraríamos un producto donde la oferta se basa en:

  • Caduca en un par de días
  • Caduca en cuatro o cinco.

No tiene sentido que nosotros, como consumidores, prefiramos algo que se va a pasar enseguida a algo que nos va a durar más tiempo. Llámame loca.

Como las empresas lo saben, en vez de tirar la comida, prefieren seguir vendiendo, por lo que abaratan su precio para estimular la venta de un producto que, si no, tienen que retirar totalmente. Por cuestiones de Sanidad.

Probarlo por primera vez

Cuando una empresa lanza un producto y quiere distribuirlo, da distintas opciones:

  • A los que están suscritos a su página web para recibir información promocional, les da cupones y promociones en el que, si suben el código de barras y el recibo a la página, les devuelve el dinero.
  • Negocian con las grandes superficies incluirlo en sus stands ofreciendo muestras para que, cuando compren otra cosa, se las entreguen y lo prueben. Para atraerles.
  • Ofrecen a los supermercados y grandes superficies la opción de un precio de venta inferior y que ofrezcan un 2×1, o un descuento significativo, de modo que la gente quiera probarlo únicamente por el precio.

De este modo, la inversión en publicidad es más pequeña, porque lo están publicitando donde vas como mínimo una vez cada dos semanas.

Visites la tienda

Si tienes aplicaciones de supermercados, como Lidl, van a saltarte alertas de los cupones que puedes activar semanalmente.

Tarjetas de clientes como en Día, que cuando vas a pagar pasas la tarjeta y te hacen el descuento estándar de cliente, y salen cupones en función de lo que sueles comprar (y alguno más, para que tengas más opciones) para que vuelvas a comprarlo antes de que acabe el mes…

O incluso, estás suscrito al boletín de marcas como Nestle, Próxima a ti, P&G, Nivea… donde no sólo te ofrecen cupones y descuentos, es que te indican qué tipo de establecimientos te permiten presentarlos para tener ese ahorro.

A los supermercados, independientemente de cuál sea, les interesa negociar, porque es una publicidad y una atracción de gente en la que prácticamente no invierte nada. Lo único en que puede perjudicarles es en la liquidez mensual, ya que tardan más en cobrar el servicio… Si no, fíjate en Groupon.

Ahorro en la próxima compra

Este tipo de cupón, o descuento, te obliga prácticamente a que vuelvas a comprar. Es decir, el funcionamiento es clave:

  • Vas a la tienda y compras, porque hay descuento.
  • Cuando vas a pagar, te indican que no se aplica a esta compra, que se aplica a la siguiente.
  • Para aprovechar ese ahorro, vuelves a la tienda a comprar otra cosa. ¿Cómo lo vas a desaprovechar?

Ejemplo FNAC

Algunas tiendas, como la FNAC, sólo lo ofrecen para socios. Es decir, pagas una cuota de 15EUR por tener tu número de socio. 15EUR al año, o cada dos años, no es dinero. Haces tu compra y te dan el descuento, que se activará en la siguiente compra.

¿Cómo lo sé? Hace cosa de siete años me compré un portátil allí, y como estaba bien de precio, tenía lo que yo quería, y encima me podía ahorrar un 10 (descuento de producto) + 5 % (descuento de socio), el ahorro sería considerable. De hecho, me salía un disco duro de un tera gratis.

Cuando fui a pagar… tuve que:

  • Hacerme socia – 15EUR
  • Pagar el portátil – 500EUR
  • Comprar una bolsa para activar el descuento – 10 céntimos
  • Pagar el disco duro – gratis.

Es decir, no se activaba directamente en la siguiente compra, se activaba pero no se podía usar, sino que sería en la tercera compra, con plazo para gastarlo de 3 meses. Y volverían a hacer el descuento, para engancharte y entrar en bucle.

Ejemplo El Corte Inglés

Como no sé si habrán cambiado políticas de empresa, voy a poner un caso más reciente, en el Corte Inglés. De hecho, esto fue este Septiembre. Había visto en una revista una muestra de maquillaje en Lancôme con algo más. Lo había recortado y fui a por ella.

Dado que alguna vez he comprado allí y me conocen, me empezaron a comentar que había un descuento de un 30% en alta perfumería. Y, como quería un pintalabios hidratante, entré al trapo. Y, cuando fui a pagar, me explicaron que no era un descuento para esta compra, sino que se aplicaría ese importe a la siguiente compra, siempre y cuando fuera con un mínimo de 30 EUR. Podía cangearlo en las siguientes 3 semanas.

No es que me sienta estafada, pero sí que preferiría que no me vendan la moto para luego cambiarme las condiciones…

Algunos trucos que tienen…

Además de incitarte a consumir, y guardarse más de un as en la manga (como me pasó en El Corte Inglés…), todavía utilizan más… estratagemas.

Subir el precio… Antes de ofrecer el cupón o descuento

Mientras tú tienes sensación de ahorro, estás pagando el importe original.

Yo, sobre todo, me he encontrado estos casos más en tiendas de ropa que en comida, pero sí que he visto fotografías de supermercados con esto mismo.

Empaquetado y precio por Kilo

Aquí entramos en una doble guerra, y es exclusivo de supermercados.

Hablo de doble guerra porque por ejemplo, yo, que vivo sola, puedo preferir comprar en menos cantidad para no desperdiciar comida.

De hecho, antes lo hacía… Pero no tenía ningún sentido, así que ahora compro y lo almaceno (¡me he hecho mayor!). Luego está el otro caso, como mi antigua compañera de piso. 

Ella compraba en menos cantidad porque el precio que veía era más bajo. Un día, que nos fuimos juntas a la compra, al verme coger el atún de 6 latas en vez del de 3, me preguntó: ¿Por qué coges el de 6 si es más barato el de 3?

Sí, efectivamente. Pago menos ahora por el de 3, pero el precio por kilo del atún en lata igual es 2-3 EUR más… Y 2-3EUR puede no parecer nada, pero si se aplica a todo, y teniendo en cuenta que en verano comemos mucha más ensalada y a mí me gusta mucho ponerle atún… bueno, pues para comprar semana sí, semana también… voy ahorrando esos 20 céntimos de diferencia.

Y se aplica a todo:

  • Pasta
  • Embutido
  • Tomate
  • Mahonesa
  • Zanahorias (que las vi hace unos meses frescas en el Mercadona…)
  • Carne (pollo entero vs. troceado vs. filetes de pechuga, cuartos traseros, alitas…)

No sé tú, pero si vas sumando… ¡te puedes pagar el café de una semana entera cada semana!

Ofertas de “Envío gratis para compras superiores a X”

Cada vez nos volvemos más perezosos, a parte que preferimos que nos lo traigan a tener que ir a recogerlo. Es una pérdida de tiempo para nosotros, y lo que menos falta nos hace es perder tiempo.

Como las tiendas lo saben, ofrecen la posibilidad de hacer la compra online y llevarlo a tu casa, entre semana, fin de semana, por la mañana, por la tarde…

Los supermercados no son menos. De hecho, están tomando medidas bastante importantes desde que Amazon se ha metido en el mundo del envío a 1 hora (o un día) en comida perecedera.

Pero todo tiene un coste…

Ejemplo Zara

Mandar a casa una camiseta rebajada que cuesta 4,99EUR en un transporte que cuesta 3,5EUR el envío… no tiene sentido para un magnate como Inditex.

Por tanto, establece un límite o tu cargarás con los portes de transporte. Algo lógico y normal. Si no, tendrás que usar su servicio interno y desplazarte a tienda (más abajo)

Ejemplo Mercadona

Da dos posibilidades diferentes: vas a tienda y haces la compra, y pagas un precio porque te la lleven a casa en la franja horaria que tú quieras… O compras por Internet y pagas el coste de transporte.

Yo, si tuviera que usar uno, usaría el de ir a la tienda física para comprar y que me lo envíen. Básicamente porque soy bastante rara y lo que compro fresco necesito elegirlo yo.

Ejemplo Día

Han instaurado el envío a 3 horas. Es decir, puedes hacer la compra en la hora de la comida desde el trabajo… y casi cuando llegues a casa tienes al furgonetero llamando a tu puerta para hacer la entrega.

Una verdadera maravilla. Y, como todo lo bueno… tiene un precio.

No veo mal ninguna de estas opciones. De hecho, yo que me dedico a comprobar que los envíos lleguen cuando deben… soy partidaria de cobrarlo.

Ofertas de envío gratis a tienda física

En el ejemplo de Zara hablaba que a casa te lo mandan pagando, pero a tienda lo mandan gratis, independientemente del precio final de la compra.

El periodo de espera es básicamente el mismo, entre 3 y 5 días laborables, pero en este segundo caso siempre es gratis.

¿Por qué?

  • A tienda hacen envíos periódicos, entre 2 y 3 días a la semana.
  • Utilizan transporte propio o negociado por grandes cantidades y geolocalizaciones.
  • Si tú vas a tienda, puede que veas algo que te guste entre que: esperas al lado del probador y ves una prenda que al final ha dejado otro comprador y te guste, o simplemente al pasar por las estanterías te ocurra lo mismo – aumentes la compra

Cambiar el tamaño del carro y cesta

La primera vez que leí sobre esto me quedé un poco extrañada. Era en un blog americano sobre ahorro y me dije a mí misma: “Bah, será cosa de ellos…

Sin embargo, hace unos meses lo vi en una tienda de Mercadona. En vez de limitar la diferencia entre carro grande y cesta pequeña… la cesta pequeña se ha convertido en un minicarro.

No está en todas las tiendas, es cierto. Sin embargo, ampliar el tamaño de la cesta hace que quepan más cosas, y por nuestro sentido inconsciente, sintamos la necesidad de llenarla entera antes de ir a pagar, cogiendo cosas que de normal esperaríamos o incluso no compraríamos en una situación normal.

Aparcamiento en el establecimiento

Los supermercados están buscando nuevas localizaciones con un terreno más grande. A las afueras de la ciudad, polígonos industriales donde trabaja gente… O grandes terrenos donde permita crear un aparcamiento para que puedas ir en el coche.

¿Consideración?

Puede ser, pero más que por eso es para que puedas ir allí y hacer la compra grande, llenar el maletero del coche, y que te lo lleves todo a casa de una atacada.

Preguntas que puedes hacerte

¿Cómo combatir la fiebre del cupón, venta cruzada y las compras compulsivas? Preguntándote a ti mismo:

Sin descuento/cupón, ¿lo hubieras comprado?

¿Tienes suficiente ahora o lo necesitas realmente?

¿Dónde lo vas a guardar?

A partir de ahí… ¡¡elige qué hacer!!

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