Por qué empezar a hacer tus deberes (en el trabajo)

Me asombra cómo pasa el tiempo.

Y cómo cada vez va más rápido. Sé que me lo han dicho muchas veces, pero todavía no acabo de creérmelo.

Aún me acuerdo el año pasado, cuando al felicitarme el año, una de mis mejores amigas va y me salta: “Ana, ¡¡que este año nos hacemos viejas!! ¡Que entramos en los 30!

Sí, entramo en los 30, pero yo soy de Julio y ella de Septiembre, qué manía con adelantarse a los hechos… Y, en nada, era mi cumpleaños. Y al poco tiempo ya estaba el Corte Inglés encendiendo las luces de Navidad.

De hecho, ya hemos cambiado la hora, y eso augura los días contados de este año.

La reunión con el jefe

Conforme se va acercando el final de año, más de uno se frota las manos porque:

  • Recibirá la paga extra
  • Hablará con el jefe de unos nuevos objetivos
  • Nuevos incentivos salariales
  • Mejores retos

Una buena mejora respecto a este año.

Sin embargo, muchos también se llevan las manos a la cabeza, preocupados por si dice algo que no procede, no puede llegar a conseguirlo… Por si falla.

¿Fallar en qué? ¿Qué es lo que has hecho mal este año? Seguramente, bastante poco o incluso nada.

¿Por qué ibas a hacerlo mal en el siguiente?

Además… 

Qué has conseguido para la empresa – analiza tus números, cifras y haz tus propios gráficos

Cuando pienso en el trabajo, en lo que implica conseguir un empleo, una subida de sueldo, un ascenso o simplemente una tarea nueva… No lo veo como algo negativo, algo que me acongoje y haga que me encoja sobre mí misma.

Aunque no puedo parar de reír cuando veo esta escena de Stuart en The Big Bang Theory, imagínate entrando al despacho de tu jefe como si fueras él antes de acercarse a una cita.

Porque, joder, ¿qué haces en una cita? ¿Te desprecias a ti mismo?

¿O te vendes? Te vendes, y te vendes bien.

¡Pues con el trabajo haces lo mismo! No vas a hablar de tus cagadas, vas a hablar de tus éxitos (sin ser un egocéntrico, claro está), de lo que importa.

¿Cómo afecta que tú estés en la empresa

Ambiente de trabajo

Más que el sueldo, más que los horarios… lo que más influye es el ambiente de trabajo. Lo queramos o no, tenemos tendencia a querer sentirnos integrados.

Apoyados.

Nadie quiere estar, continuamente, taaaaaaaantas horas al día, en un sitio donde te están poniendo malas caras, tienes taquicardias o tienes miedo de dar un paso en falso por el qué dirán.

¿Cómo contribuyes tú a que haya un buen ambiente? ¿Qué es lo que haces tú para estar bien junto con tus compañeros?

El margen

Sin embargo, como todos trabajamos por dinero, la empresa nos paga porque hagamos dinero para ellos.

Cuando hablamos de márgenes, hablamos de margen de beneficio, ese extra que le proporcionas a la empresa a cada paso que das.

No es otra cosa que la rentabilidad. ¿Ganas proyectos? ¿Cómo lo haces?

Productividad

Puede que pienses que un margen sobre los beneficios es únicamente de los comerciales, que son los vendedores de toda vida de dios en la empresa.

Conozco a más de un ingeniero que lo único que hace es vender proyectos. Sigue siendo un comercial, aunque en esos puestos de trabajo los llamen Jefe de Proyectos, o Jefes de Obra.

Si no te dedicas al mundo de las ventas, en un puesto u otro de trabajo, ese margen se traduce en productividad, que es hacer más en menos tiempo, haciéndolo bien.

Desde un administrativo que controle que los pagos a proveedores se hacen sin alterar la caja por los cobros a los clientes, hasta una persona en almacén que es capaz de gestionar el mayor número de pedidos en el menor tiempo posible.

Incluso el profesor que consigue que más alumnos aprueben. Es productivo, su tasa de conversión de aprobados es superior al del resto, y no debe traducirse como un profesor más blando, sino un profesor más bueno, capaz de enseñar más que el resto.

Proactividad

Hemos hablado de la diferencia entre ser un ejecutor y una persona proactiva, que no se cansa de meter la cabeza en proyectos nuevos, aunque sean en las tareas más insignificantes. 

Ser proactivo implica tener ganas de avanzar dentro de la empresa, querer crecer como profesional en tu entorno laboral.

No estancarte.

¿En qué proyectos dentro de la empresa has tomado parte? ¿Te han venido impuestos? ¿O te los han ofrecido y has dicho el SÍ QUIERO más grande de la historia?

O mejor, ¿te has ofrecido tú a hacerlos cuando estaban decidiendo a quién se los darían?

Rentable

Al final, hablamos de la rentabilidad.

¿Por qué la empresa va a pagarte a ti en vez de a otro? ¿Por qué deben subirte el sueldo?

Van a cotizar tu trabajo, tus logros, y todo lo anterior metido en algo tan insignificante como importante, la nómina.

¿Por qué tú y no otro?

Diferencia: lo que te piden, y el “más”

Hay una escena en 50 sombras de Grey en el que la tía en cuestión le dice que ella quiere más.

Más flores, más corazones, más… romanticismo.

Al tío en cuestión le resulta difícil comprender ese más, porque ya lo está dando todo, mucho más de lo que está acostumbrado. Para él, echar un polvo sin sado ya es una relación con mariposas y arcoiris de colores.

En muchas ocasiones ocurre exactamente lo mismo en el trabajo.

Por un lado, estás tú. Ofreciendo todo lo que está en tu mano, echando un capote sin que te lo pidan… Y por el otro lado, está el jefe.

No ve el más. La primera vez que lo ha visto le ha sorprendido, y le ha gustado. Al gustarle, quiere que se implante, y si nota que se repite, ese capote se convierte en la losa que llevas a la espalda tú, por no hablarlo primero, para que vea que es decisión tuya y de nadie más.

Nosotros, como personas, tendemos a olvidar lo que los demás hacen por nosotros, y muchas veces no agradecemos. Lamentablemente, a tu jefe también le pasa, y por eso debes recordárselo.

Cómo crees que debería tenérsete en cuenta (si tú fueras tu jefe)

Hay muchos estudios que demuestran que ponerse en la piel de otra persona te ayuda a comprender el comportamiento humano.

Del mismo modo, intentar salir de tu propia piel y ver en perspectiva tu situación como si fueras otro. Esto es más complicado, principalmente porque pierdes la objetividad con la que mirarías lo que le ocurre a otro.

Con los demás no somos tan resilientes.

Sin embargo, antes de empezar a preocuparte por tener una reunión con tu jefe, este es un paso que debes superar.

Ponte delante de un espejo. 

Mírate.

Y observa el trabajo que has hecho con ojo clínico. Si tú fueras jefe, y tuvieras un empleado que ha hecho lo que has hecho tú… ¿Qué puntos positivos señalarías? ¿Y negativos? 

No sirve de absolutamente nada que te vanaglories únicamente, o que te critiques. Sé franco, conciso, y lo más importante:

Sé constructivo.

Como jefe, tu misión no es criticar para sumir en la miseria a tu empleado. Tu misión es evitar que vuelva a ocurrir lo mismo.

Tienes que ser capaz de dar alternativas, distintos pasos, mejoras pequeñas y continuas… que hagan de tu trabajador alguien mejor. Eres su motivador y mano firme a partes iguales.

Cuéntanos, ¿qué te dirías a ti mismo de cara al año que viene?

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