Relaciones: ¿Importa la diferencia de salario?

En más de una ocasión, no se habla de dinero en una relación por no abrir heridas. Y por no hablar del dinero que entra en casa, acaba echándose en cara lo que hace uno y otro… en función del dinero que ingresa.

Esto podría arreglarse fácilmente separando las cuentas y haciendo una aportación equitativa, pero si por A o por B uno de los dos no trabaja, o trabaja en casa… o simplemente tiene un trabajo desigual, abre resquicios.

Equipo

Una empresa avanza tan rápido como el eslabón más débil.

Más aún, si dicho eslabón se ve apartado por el resto del equipo o incluso limitado por ese motivo. Hay varias formas de afrontarlo:

  • Individual – dejando que transcurra el tiempo y ver qué ocurre
  • Colectivo – apoyando y viendo cómo mejorar la situación actual

Individual

Aunque se ha hablado muchas veces del padrino en el trabajo, muy pocos pueden llevarlo a cabo. Porque, lamentablemente, no todos tienen padrino, o incluso el padrino no quiere hacerse cargo…

Así que a uno le toca buscarse la vida.

El problema que aparece aquí es, básicamente, que si la contraparte tiene un trabajo estable, tú quieras coger el primer trabajo que te venga a las manos para no ser menos.

Y no quito razón a este tipo de actividad, porque veo más que necesaria la independencia económica en una pareja, pero si no es lo que tú esperas… Si dices que sí a lo primero que se pone delante de tus narices, hazlo con ámbito temporal, y hasta que encuentres otra cosa mejor.

Los problemas de la temporalidad

Ahora mismo, puedes estar pensando que es muy fácil decirlo, pero que cuesta mucho hacerlo por como están las cosas hoy en día.

Los dos sabemos que eso… no es del todo cierto.

O bueno, mi situación me ha indicado que no es del todo verdad. Más que nada, porque yo he entrado a un puesto de trabajo que he dicho: “Por lo menos con esto voy pasando la crisis sin dejar de cobrar todos los meses, pero buscaré algo mejor, algo que me llene más

Tres años más tarde, seguía pensando en buscar un trabajo que me ayudara a desarrollarme como profesional, pero ni había cambiado el CV ni llevaba intención.

¿Por qué? Porque estaba cómoda en ese trabajo. No era el mejor sueldo del mundo, pero tenía un horario muy bueno y los compañeros eran aún mejores.

Problemas de apoyo

Yo en aquel entonces no tenía pareja, pero sí que vi a personas discutir con su pareja porque no valoraban lo que hacía.

Es cierto que, para lo que se ganaba, se pedía mucho a cambio… Lo único que, como era un trabajo mal pagado, relativizabas o te frustrabas.

El mero hecho de que alguien, haciendo menos, te restriegue por la cara que gana más que tú… es algo que encabrona como pocas cosas. Si es de continuo, duermes con esa persona, y encima te comenta que deberías hacer más porque tienes mejor horario, ganas menos, etc… 

Bueno, la gota acabará colmando el vaso.

Colectivo

Hablar de un colectivo no es hablar de una ONG, que sea todo lo contrario, como el blanco y el negro.

Me acuerdo una vez, riéndome con una amiga por una cita a ciegas que le habían preparado. No hacía más que decirme: “Pero Ana, vamos a ver, me dice el tío, que me conoce ese día, que él lo que quiere es opositar, y que necesita el apoyo de su pareja porque claro, su oposición le va a requerir tanto tiempo estudiando que no va a poder trabajar, pero que él quiere compartir la vida con su novia, no seguir viviendo en casa de sus padres”

Y cuando yo le pregunté a mi amiga que, si con 27 años, le iban a seguir dando paga sus padres para irse a vivir con la novia, me contestó que no, que le había dicho que ¡cómo le iba a pedir eso a sus padres!

En resumen, quería que mi amiga, que estudiaba una oposición y trabajaba a la vez para poder pagarse el piso, lo mantuviera. 

Encima de puta, pone la cama.

La temporalidad en un colectivo

Si hablamos de actuar en equipo, de ser un colectivo, tenemos que ver en qué punto nos encontramos.

Por un lado, las estadísticas indican que cuanto más tiempo pasa una persona en el paro, menos predispuesta está a buscar trabajo porque entiende que van a decirle que no. Total, es lo que han hecho antes…

Sin embargo, el decir “Voy a aceptar este trabajo” aunque sea distinto a lo que me gustaría trabajar, y dar todo lo que puedo dar de mí… implica predisposición para trabajar, que dice mucho de una persona cuando quiere encontrar empleo.

La dinámica, en este aspecto, es combinar un trabajo que te permita seguir teniendo independencia económica, seguir cotizando, y que no te absorba lo suficiente como para olvidar que no es el empleo definitivo. Lo que se busca, con esa temporalidad, es no sucumbir a la desesperación por no ser contratado.

Y ahí es donde la pareja (o familiares, o amigos…) apoya.

Apoyo del colectivo

Recriminar un puesto de trabajo, sobre todo cuando el que lo está llevando a cabo no está del todo contento con el mismo porque quiere uno mejor… es lanzar una soga al cuello.

Una vez pasado el periodo de adaptación, de acostumbrarse a la nueva rutina… es no solo cosa de uno, si no de dos, el ver cómo puede mejorar esa situación.

  • Enterarse de nuevas oportunidades laborales
  • Un curso que ayude a conseguirlo
  • Mirar entre los dos el CV
  • Ver cómo puede “maquearse” para que quede más bonito, más adecuado al puesto de trabajo… 

Evitar el estancamiento, el disgusto continuo, la desazón por estar etiquetado sin posibilidad de salir de ahí. Y es que… dos cabezas piensan mejor que una.

Nivel económico

Si al principio de este artículo mencionaba que no hay que coger lo primero que te llega a las manos, puede dar lugar a confusión que luego afirme que es mejor coger un trabajo a no cogerlo.

La diferencia está en la temporalidad, y me baso en lo que ha ocurrido en España durante casi una década:

La crisis, que estalló en 2008 y sacudió al país con una bofetada. He visto a mucha gente descartar puestos de trabajo que les ofrecían en el INEM, simplemente porque cobraban más en la fila del paro que en ese trabajo. Sin embargo, eso dura 6 meses (si llegas a esa cifra), luego lo reducen a un 75%, luego a un 50%, un 25% y se acabó.

¿Qué ocurre? Cuando llevas esa cantidad de tiempo sin haber encontrado un trabajo que “merezca la pena”, te desmotivas. Encima, te reducen el “sueldo”, que empieza a ponerte nervioso. Dejan de hacerte ofertas de ese tipo porque las vas rechazando, y si tienes que ir a algún curso para seguir cobrando el paro, vas a desgana. No quieres hacer prácticas gratis cuando has trabajado antes.

El círculo vicioso se vuelve más grande. Y no lo puede sostener todo el mundo. Ni todas las familias. Porque no estamos acostumbrados a ahorrar para estos imprevistos tan largos.

Por eso, yo siempre voy a ser partidaria de coger, temporalmente, un trabajo peor pagado, porque para salir de ahí me motiva más cotizar a estar en casa recibiendo un no por respuesta. Y porque sé que una empresa descarta esos CV donde hay lo que llaman lagunas, o es la primera pregunta que hacen cuando te hacen la entrevista.

Porque a ti, ¿qué te merece más la pena? ¿Esperar? ¿O actuar?

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