He aquí mis deseos para el año nuevo

AVISO: este artículo va a ser más breve de lo habitual… porque por primera vez en 9 años ¡¡¡¡tengo vacaciones navideñas!!!!

Seguro que estás recibiendo un montón de memes con el típico Feliz Año Nuevo, el próximo año es un nuevo capítulo en el libro de tu vida… Y, como no, las fotos de los Reyes Magos sexies.

Tendrás la cena de mañana organizada, la ropa preparada y las uvas compradas.

Y, como todos los años, al llegar las doce, igual te pones a la pata coja con el izquierdo, para dar el primer paso con el derecho, y comerás las uvas sin intentar reírte por ver cómo el de al lado las pasa putas por tragarse las uvas mientras se saca el huesecillo.

Yo soy el que las pasa putas. 

No me gustan las uvas, sólo las tomo para Nochevieja, y como se me hace bolo en la boca acaba escurriéndoseme el caldillo por la barbilla. Me dan la espalda esos segundos, porque los que me han visto se han empezado a reír a carcajada limpia y no se las han acabado de tomar.

¡Y me niego a cambiar la tradición con olivas o cualquier otra comida!

Eso sí, este año… voy a compartir mis deseos para el 2020 (¡¡que son mis objetivos a cumplir!! Desear siempre deseo lo mismo: tiempo y ser feliz).

Comer bien

Aquí, debo puntualizar. Comer bien… los fines de semana. Así como entre semana llevo una dieta más que equilibrada, los fines de semana se me va de las manos.

Vermut, comida rápida (aunque sea casera), cine con patatuelas como los niños pequeños, cenas fuera… para estar el primer tercio de semana haciendo un detox porque mi cuerpo está raro, y con ansias porque he dejado la comida “basura”.

Dejar de poner excusas

Muy relacionado con el punto siguiente, y el anterior… Porque todos los fines de semana me convenzo a mí misma que me he ganado esas comidas, aunque luego me duela la tripa.

¡¡Soy como una oveja!!

Así que… menos excusas, ¡y más acción!

Hacer ejercicio

Como he dicho otras veces, yo suelo andar bastante, y rápido. Sin embargo, eso no puede considerarse ejercicio…

Y lo echo de menos, a veces, pero me puede la pereza. Es uno de mis peores pecados capitales con respecto al ejercicio (y ya van dos, porque gula también tengo).

Sin embargo, además de que sé que es bueno para mi salud, es que necesito hacerlo porque últimamente me está doliendo la espalda bastante más de lo habitual, y no quiero acabar como una vez, que apuré demasiado y me tuvieron que pinchar un calmante muscular en cama porque ¡no me podía mover!

Mimarme

Yo ya tengo mi rutina matutina, que básicamente es: café, cigarro, poner la casa a punto, ponerme la comida (o hacerla, si no la tengo hecha o es arroz) para llevar al trabajo, vestirme, maquillarme y organizar el resto del día.

Sin embargo, por las noches me da pereza, y acabo sin desmaquillarme hasta la mañana siguiente (antes de volverme a maquillar). Me da rabia, porque cuesta cinco minutos, pero es que no puedo evitarlo…

Así que, he decidido ponerme una alarma todos los días de la semana (excepto findes) a las 22:30 para limpiarme la cara… y mimarme.

Aceptar lo que no se puede cambiar

Este principio siempre lo he asociado más al trabajo que a la vida personal, y puede que por eso siempre he relativizado más mi trabajo y he vivido más tranquila. 

Sin embargo, igual que mi madre no puede cambiar que la suya sea una quejica (sólo con ella, además), yo no puedo cambiar que empiezo a hacer cosas que veo que hace mi madre y que siempre he dicho que si fuera ella no las haría.

Me ha dado muchas veces rabia, pero… no puedo evitarlo. Como monos que somos, aprendemos a base de repetición… Y hay cosas… que no se pueden cambiar.

Fomentar las quedadas con amigos

Aunque en muchas ocasiones he dejado de quedar con gente por mi culpa, porque:

  • En el pueblo voy varias veces sin avisar y se han ido de excursión o no pueden quedar
  • He cancelado quedadas porque me daba pereza salir de casa
  • Digo que voy a llamar y me acuerdo un mes más tarde
  • Etc…

Ha habido otras veces que ha sido por todo lo contrario: me habían dado largas varias veces y me cansé, perdí todo el interés, y ya no me molesté en contestar.

Total, sabía que lo iban a volver a hacer…

Bueno, pues con los amigos de toda la vida, y los buenos amigos que he ido haciendo a lo largo de los años que llevo viviendo en Zaragoza (que ya vamos por el 13)… Esto debe terminar.

Mi vida no es una canción de Reggaeton en la que le llama el fin de semana y pasa entre semana, jajajaja.

¿Tú qué crees? ¿Que los voy a conseguir?

¿Cuáles son los tuyos? 🙂

Por si no nos leemos más hasta el 2020… ¡ Feliz Año Nuevo!

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