Conóceme

“Tengo una virtud por cada mil defectos”
Pensando en voz alta – Nach

Sabes una cosa… se dice que se tardan solamente entre 6 y 8 segundos en ver si alguien te cae bien o mal… Sin embargo, yo siempre me he considerado un poco rara, así que voy a pedirte algún minuto…

¿Por qué Imperfectos?

IMPERFECTO. Lo no perfecto.

Nos aterra no ser perfectos. Ser menos que los demás, menos de lo que queremos mostrar al mundo. Que nos infravaloren, cuando quizás los que más nos estamos infravalorando somos nosotros mismos.

La RAE define perfecto como el que tiene el mayor grado posible de bondad o excelencia en su línea.

Por tanto, algo imperfecto es algo a lo que le falta algo, valga la redundancia.

¿Por qué te cuento este rollo en mi presentación? Porque si quieres saber la verdadera razón del nombre de este espacio, es simple:

Yo siempre me he considerado imperfecta

 

¡Y créeme! Con el paso de los años me he dado cuenta que no es malo serlo, porque ser imperfecto te hace especial.

Como ese osito al que le falta un ojo pero es imposible que te desprendas de él.

Aunque, he de serte sincera…

Yo no era ese osito

 

Cuando estaba en plena adolescencia, le dije a mi madre un día medio en broma, medio en serio: A mí me hicisteis mal.

Y tiene una explicación muy simple: he sido una niña ortopédica con todas las de la ley.

Aquí donde me ves…

  • Usé plantillas para los pies planos

 

  • Llevé aparato de dientes (y, con el primero, me llamaban Chácula)

 

  • Llevé un corsé

 

  • En mi última revisión médica, me dijeron que vaya pensando en ver un oculista.

Sé lo que estás pensando... Pobre

 

¡Pues NO! No, no y no. Porque…

  • Las plantillas me evitaron ser el pato Donald (o Daisy, si lo prefieres)
  • Los aparatos (sí, aparatossss) para los dientes me han librado de ser una come-anchoas con los dientes como Predator
  • El corsé me libro...

¡Qué demonios! ¡¡Todo aquello impidió que me convirtiera en el Jorobado de Notre-Dame en versión española!!

¿Qué ha sido lo peor de ser Imperfecta?

 

En mi caso, debo decir que fueron los niños.

Debo decir que en muchas ocasiones la gente no se da cuenta de lo que un comentario, una acción… puede llegar a hacer en otros.

Puede que no sean conscientes de lo crueles que son lo que ven diferente

Y de lo que estoy segura es que, lo que menos pueden llegar a imaginar, es lo mucho que puede afectar a la personalidad del que lo sufre. Gente insegura, retraída, introvertida… Matones, con síndrome de Edipo… Hay muchas variaciones.

Lo que pasa en el día a día, ya sea en la infancia, adolescencia… a lo largo de tu vida… Te va persiguiendo, por mucho que intentes evitarlo.

De una forma u otra.

Yo tengo que reconocerlo. A mí... me ayudó a hacerme fuerte

 

No quiero decir que no tenga complejos, que los tengo.

No voy a decir de mí, jamás, que soy perfecta.

Pero si estoy segura de algo es que, si yo misma me hubiera estado señalando con un dedo acusador frente al espejo por todo lo que pasé, tal y como hacían los niños conmigo… No habría conseguido, ni por asomo, lo que he logrado hasta hoy en día.

¡Y no voy a negar que me enorgullezco por eso!

¿A ti te ha pasado? ¿Te ha perseguido algo simplemente por haber sido distinto de lo estipulado?

¿Te has sentido mal contigo mismo por no tener lo que se supone que debes querer tener?

¿Has querido aparentar una normalidad que, en el fondo, no había?

¿Has obviado alguna pregunta saliéndote por la tangente porque no querías contestar que, lo que estabas mostrando, no era 100% real?

A mí me ha pasado. ¡Yo quería ser normal!

 

O lo que se supone que debe ser normal (porque yo me considero muy normal, dentro de lo que cabe jaja).

Por eso, me convencí a mí misma que lo era.

Daba igual lo que dijeran, yo y sólo yo tenía que saberlo.

Lo que estaba pasando, era sólo una etapa.

De hecho, recomiendo encarecidamente un vídeo en el que Wil Wheaton habla sobre este mismo tema.

Lo importante es saber cambiar la perspectiva

 

Si yo no hubiera cambiado mi punto de vista, pensar que sólo era una etapa, y que ya pasaría todo…

Lo que pensaran los demás lo hubiera convertido en mi problema.

Cuando lo único que estaba haciendo era utilizar una serie de herramientas (médicas) para poder resolver el verdadero problema. Si el resto, que no sabía por lo que estaba pasando, decidían ponerse en mi contra en vez de intentar ayudarme, tendría que aprender a vivir con eso.

Lo cierto es que con la única persona con la que estás obligado a convivir toda tu vida… eres tú mismo.

Y es tu decisión compartir tu vida con el resto, y es su decisión el darte la mano si te caes, o no hacerlo.

Puede que haya algunos que no lo hagan, pero no estás solo. Sencillamente, tienes que elegir a la gente con la que te sientes suficientemente a gusto para compartir tu vida: lo bueno, lo regular, y desgraciadamente, lo malo.

Y, lo mejor, ¡va por etapas!

Puedes lograrlo si quieres conseguirlo

 

Yo lo he hecho.

El primer paso es ver dónde estás, qué ha pasado para que hayas llegado a estar ahí.

El segundo paso es averiguar qué quieres conseguir.

El tercer paso es el más sencillo y el más difícil de todos: dar un primer paso para alcanzarlo.

¿Se te viene todo encima?

 

Permíteme decirte… que eso nos ha pasado a todos.

Somos humanos, y por eso mismo, habrá veces en las que el vaso que normalmente vemos medio lleno, se desborda.

La positividad se derrumba y créeme, es duro, y cuesta levantarse. Más aún si tus fuerzas flaquean.

Yo misma he sufrido ataques de ansiedad por situaciones que me venían grandes. 

Responsabilidades que venían autoimpuestas.

Por ese motivo, decidí relativizar todo, cuestionarlo todo. 

Soy fan de hacer las cosas simples

 

Si me hubieras conocido en 2010, pensarías de mí que me gusta complicarme.

Trabajaba de 8 a 16, e iba a clases de un máster en gestión y dirección bancaria de 18 a 22. No tenía vida.

Estrés, con cada minuto planificado. Ni un segundo libre.

Sin embargo, gracias a ello, he aprendido a priorizar

Durante 7 años he trabajado en el sector bancario, primero como asesor patrimonial, luego como gestor comercial para clientes nacionales e internacionales, y finalmente en el departamento de incidencias operativas. A lo largo de esos años, he aprendido no sólo a dar la mejor solución a mis clientes, si no a obtener la respuesta a mis objetivos financieros.

Ahora soy responsable de logística y compras, y una de mis funciones más importantes es resolver problemas.

He aprendido sacar el máximo rendimiento. A gestionar el tiempo de la forma más óptima, tanto en el trabajo como en mi vida personal.

Ahora, tengo tiempo para mí y para los míos, aunque trabajo a jornada partida.

Quiero que tú tengas todo eso.

 

Que puedas tener todo lo que te propongas

 

Uno de mis sueños siempre ha sido ser profesora, y por ese motivo, durante años he trabajado en una academia para dar clases a alumnos de Universidad.

La práctica es una parte fundamental de mi sistema, y para llevarla a cabo hay que simplificarla hasta que tanto tú, como yo, nos sintamos cómodos.

Por eso, he querido dar un paso más, para poderte enseñar mis métodos.

A través de los artículos que se publiquen en Imperfectos, vas a ver tres pilares fundamentales en nuestra vida: vida personal, vida laboral, y cómo no… nuestra vida financiera.

Si quieres más… más fichas, cursos gratuitos, seminarios, podcast… te aconsejo fervientemente que te suscribas a mi boletín semanal (prometido, uno por semana, uno mensual a modo de resumen y recapitulación), para que no te pierdas nada.

¿Estás preparado para dar un paso más?

¿Para coger al toro por los cuernos?