Tu dinero, tu empleado

Estoy segura que trabajas por dinero… Ya sea por cuenta ajena, por cuenta propia; ya sea por empresa pública o empresa privada… Todos. Y repito, todos, intercambiamos tiempo por dinero.

como hacer que tu dinero trabaje para ti
Decide que el dinero no te controle. Recuérdalo. Tú lo controlas a él

Según nuestras destrezas, nuestras habilidades, el sector en el que estemos… y lo que se demande ese puesto de trabajo, vamos a cobrar una cosa u otra. Sin embargo, la política es la misma:

  1. Tú haces una cosa – servicio, producto…
  2. Otro te paga por ella (incluso si eres tu propio jefe… tu cliente se convierte en tu jefe mientras trabajes para él)

Sin embargo, no pensamos en dinero cuando lo cambiamos por nuestro tiempo. Cuando pensamos en dinero… Sólo pensamos en una cosa:

Gastar

Pagamos facturas: piso, luz, agua, gas, teléfono, televisión, internet, móvil, comida, ropa, colegios, actividades…

Un gasto tras otro, sin darnos cuenta… Hasta que se esfuma.

Es decir, nos enfrentamos al círculo vicioso de:

  • Ocupo mi tiempo para trabajar
  • Trabajo para ganar dinero
  • El dinero ganado me lo gasto en sobrevivir
  • Se esfuma el dinero y el tiempo
  • La vida va pasando sin que nos demos cuenta

El dinero es el medio de transacción

La moneda de cambio, vamos.

Nos convertimos en una empresa, pero no actuamos como ella… ¿Por qué? ¿No sabemos?

En realidad, sí que sabemos… Porque somos capaces de pagar las facturas y mantenernos, ¡sobrevivir!

Sin embargo, no nos lo planteamos, a veces incluso tomamos malas decisiones sin darnos cuenta… Es como si nos subiéramos a una balsa, una barca, y fuéramos navegando por el mar…

No te discuto que, más de una vez, vamos a perdernos porque no vemos tierra firme cerca, como cuando tenemos muchas deudas pendientes; o puede que aparezcan sirenas que nos atraigan con su canto hacia las rocas para acabar con nuestra pequeña embarcación, como cuando vemos algo que queremos sí o sí o sí…

Por eso, aunque sucumbas alguna vez y caigas en la tentación derrumbando el barco, si hace falta ¡súbete a una de las tablas para salir a flote!, o tápate los ojos y los oídos para ser fuerte y pasar ese trecho con trampas, o si estás perdido en el océano, abre la mochila para coger la brújula y poner rumbo a lo que quieres de verdad…

Haz que tu dinero sea útil para ti

Soy una persona a la que le gusta mucho el significado de las palabras, y es por un único motivo: me hace pensar.

Si vamos a la RAE,la definición de útil dice:

  • 1. adj. Que trae o produce provecho, comodidad, fruto o interés.
  • 2. adj. Que puede servir y aprovechar en alguna línea.

Es decir, nuestro dinero nos resulta útil cuando esperamos algo de él al utilizarlo. Por eso, lo utilizamos para tener un techo, comer, comunicarnos, poder vestirnos como nosotros queramos… Generalmente lo hacemos sin pensar, lo hacemos porque tenemos que hacerlo, ¡y ese es uno de los mayores errores que tenemos a la hora de emplear nuestro dinero!

Porque hay veces que no lo empleamos como haríamos como jefes, lo despilfarramos por no darle la importancia que merece.

Y yo, la primera, y no voy a dejar de darme algún capricho 🙂

Está bien, puede que empieces a pensar que todo esto no tiene ningún sentido. Hablo de despilfarrar en vez de emplearlo y que lo voy a seguir haciéndolo.

No somos máquinas, por lo que jamás vamos a pensar fríamente a la hora de tomar todas las decisiones. Sin embargo, pienso que si estamos eliminando la mayor parte de nuestro tiempo libre por dinero, ese tiempo que desaparece tiene que servir para algo.

¡Debe dejarnos respirar con tranquilidad el resto del tiempo que tenemos para nosotros mismos!

Por eso:

  1. Organiza tu dinero para lo imprescindible, aquello que necesitamos para sobrevivir
  2. Descubre cuánto dinero disponible te queda
  3. Decide: gastarlo, o esperar un mes (una semana, ¡o un día!) más para emplearlo en otra cosa que tú, en el fondo, consideras más importante

Eso sí, no seas una máquina de trabajar para conseguir dinero y sólo hacer lo primordial. Decide disfrutarlo también, darte alegrías… (No todas, porque si te consientes todo, dejarán de tener sentido y acabarán perdiendo la importancia que tienen, pero sí debes asegurarte de recibir recompensas por el trabajo bien hecho).

Ejemplo personal:

  • Una prioridad para mí es mi colchón de seguridad (por si pierdo el trabajo; me rompen el coche, como me pasó estas navidades al salir de la comida de empresa y no me habían dejado una nota; se rompe el portátil o el móvil, etc…) – es decir, cubrir gastos no planificados y no tener que pedir un préstamo para ellos
  • Me encanta consumir: ropa, accesorios de cocina (panificadora, grill, etc…), accesorios…
  • Viajes, ya sea de fin de semana o de 4, 7, 15 días…
  • Me gusta irme a tomar una cerveza al salir de trabajar, un buen vermut los fines de semana, una cena de reyes en viernes y sábado…

Te puedo asegurar que, si me dijeran: “Gasta todo lo que quieras en 1 hora

Hacía un agujero del tamaño del Cañón de Colorado.

Sin embargo…

  • Tener más ropa de la que te puedes poner no tiene ningún sentido
  • Beber cerveza a modo de premio cuando he tenido un día de perros me satisface mucho más que cuando voy a echarla todos días durante un mes
  • Tener más accesorios de cocina de los que puedes usar no tiene ningún sentido
  • Ir a cenar todos viernes y sábados por ahí hace que acabes repitiendo sin cesar los restaurantes y, llega un momento en que, aburre porque no hay nada nuevo (a parte de acabar con colesterol, azúcar… y alguna cosa más)
  • Tener más bolsos que días tiene un mes no tiene ningún sentido

Y qué demonios, ¡que no me lo puedo permitir!

Por eso mismo… decidí establecer el método del empresario:

5 Mandamientos de la empresa: YO

  1. Cada EURO que ganes, pasará a ser un empleado de la mejor empresa que existe: TÚ.
  2. Su objetivo principal será: serte útil (bien para comprar algo que te interese tener, dar frutos en forma de más dinero, proporcionarte comodidad para ir al trabajo en un coche en vez de en transporte público…). La utilidad únicamente puedes llegar a definirla TU, el CEO
  3. Entre sus funciones aparecen: disminuir tu deuda; construir tu fondo de emergencias… Y cualquier objetivo que tú, el CEO, le asigne.
  4. A ninguno de tus empleados les estará permitido hacer algo que no aporte valor a tu vida. Si lo hacen, serán despedidos.
  5. Tu estrategia de negocio se llama: PRESUPUESTO

¿Y tú? ¿Estás dispuesto a emplear a tu dinero? ¿O cómo lo gastas?

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