Cenas de amigos y el amigo invisible

El mes de Diciembre es el mes de las cenas fuera de casa por excelencia. Cenas de empresa, con la familia, con los amigos de toda la vida, con los que viven fuera de la ciudad, los de la Universidad, el grupo pirata reducido que tienes en el trabajo…

Lo mires por donde lo mires, es un mes de excesos en alimentación y gasto.

Y alegría.

Además, no sé si participas en el famoso amigo invisible, que aunque yo siempre he pensado que era una nueva estratagema de las tiendas para vender, resulta que se originó en Venezuela hace ¡más de 200 años!

¿Quieres que este año sea un amigo invisible brutal?

Cómo preparar un buen amigo invisible

Si además de ser un incentivo salir a cenar con los amigos, vas a recibir un regalo sorpresa… ¿Cómo vas a decir que no?

Nos gusta desenvolver cosas, más aún cuando pueden ser de coña. Así que… vamos a empezar:

Precio

Cómo no, hay que poner un límite, o unos pueden gastarse una barbaridad y luego recibir una auténtica lástima.

Lo digo por experiencia, porque una vez lo hicimos en el instituto y cuando yo gasté 30EUR porque me tocó una amiga, conmigo se gastaron 9,90EUR en un libro que, encima, ¡era para niños! Tronco, que tenía 16 y era para menores de 9 años… ¡Por Dios!

Los hay de todas variedades:

  • Formato detalle, con un precio simbólico entre 5 y 10EUR
  • De gama media, con un baremo entre 20-30EUR
  • Regalo top, con un tope máximo de 50EUR

O vamos, el precio que queráis ponerle… Además, puedes incluso aprovechar el Black Friday para coger alguna ganga y así que tu detalle sea incluso mejor:

  • Precio rebajado con un precio mayor de estándar
  • Más cosas porque te has ahorrado dinero

Participantes

Es importante saber el número de personas que van a hacer el amigo invisible, principalmente porque si es un grupo grande (el que vamos a hacer nosotros somos unos 30, porque son los amigos y parejas) puede tocarte alguien a quien no conozcas tanto, y tengas que buscarte la vida para adivinar qué le puede gustar.

Además del número de personas, tienes que comprobar si va a ser homogéneo o heterogéneo, y con esto me refiero a:

  • Estilo: ni a todos nos gusta lo mismo, ni damos la misma importancia a las cosas. Cuanto más grande, más posibilidades de diferencias en personalidad, gustos… y posibilidades. Hace unos años, mis amigas y yo hicimos uno. Teníamos de tope 5EUR y a mí me tocó una a la que le encanta maquillarse, así que fui al exquisito Mercadona y compré una paleta de colores perfecta. ¿Qué pasó? Que otra amiga que participaba se le echó el tiempo encima y como le gustó mi idea me pidió permiso para comprar lo mismo. Le dije que sí a regañadientes, pero… ¿Cómo iba a regalarle una paleta del Mercadona a una esteticien?
  • Género: diversidad entre hombres y mujeres, y lo que puede interesarles a cada uno. Al final, cuando no tienes mucha idea de qué puede gustarle… vas a los clichés (ropa, un libro, algo relacionado con un deporte, una colonia…) mientras que cuanto más integrado estás y más conoces a la otra persona, más vas a atinar hacia el regalo.
  • Utilidad: aunque sea un detalle, todos queremos algo que podamos usar. Eso sí, cuidado con lo que regalas, ¡no vayas a comprar una tostadora y acabes intentando esquivarla!

Sorteo

El mundo de las tecnologías, y sobre todo, Internet, hace que cada vez sea más fácil hacer todo sin que tengamos que reunirnos.

De hecho, hay tanto aplicaciones como páginas web en las que metes los correos electrónicos de cada participante y te manda un correo electrónico con tu amigo invisible.

Luego, está la forma tradicional: hacer una quedada, tomar algo mientras hacéis papelitos con los nombres de cada miembro… y a meter la mano en el sombrero.

¿Cuál es la que más te gusta a ti? ¿Y la que crees que es más útil?

Lista de deseos

Para intentar agradar a todo el mundo, siempre puedes anotar tres características que te gustaría que tuviera tu regalo.

De este modo, ayudas a tu amigo invisible, que puede hacer caso… o pasar totalmente si ve algo que le gusta más 🙂

La cena del amigo invisible

Una vez tenemos todo listo, llega el momento de LA CENA.

Aunque suele ser habitual, sobre todo dependiendo del número de personas, hacerla en un restaurante… el otro día nos invitaron a una cena temática.

Y nos encantó.

La idea era estupenda, y la verdad que se celebra de una forma totalmente inusual, y muy divertida.

Para inaugurar la casa de unos amigos, nos invitaron a una cena de colores. Ellos ponían la casa y un sorteo. Y es que… aunque ellos pusieran comida, los invitados también.

Cada invitado (o pareja), debía elaborar un plato para la cena, y como la temática era de colores… tenía que hacerlo con el color que apareciera en el sorteo.

Se valorarían todos los platos según: gusto, color más acertado y originalidad.

Iba a darse un premio en cada categoría, y los ganadores… serían invitados a una cena por el resto.

La verdad es que fue curioso y digno de ver. Había grandiosidades de la gente (nosotros, por ejemplo, hicimos un puré de patata y zanahoria en la base, y pusimos unas costillitas de cerdo a la barbacoa (con un chorrito de miel) para que todo fuera naranja), y sobre todo, las risas por cómo nos habíamos estrujado la cabeza para conseguirlos.

¿Te gustaría una cena de ese tipo? ¿Y tener en el postre los amigos invisibles?

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