7 cosas a hacer antes de salir de casa

No, no me burlo de ti, que tienes que estar enclaustrado en casa (hay gente que sigue teniendo que ir a trabajar, como yo, que por las mañanas tengo que cuadrar entradas y salidas de material, y por la tarde ¡estoy de guardia en casa!).

Sin embargo, y aunque había pensado en no publicarlo ahora para no herir a la gente que no puede moverse y está deseando hacerlo… Creo que sería un error. Principalmente, porque para crear un nuevo hábito, una nueva rutina… Es mejor hacerlo cuando tienes tiempo disponible para ello. Y eso, ahora le sobra a la gran mayoría.

Léelo, y ejecútalo mientras estás recluido en casa. Crea tu nuevo hábito.

Cuando digo que me despierto entre semana siempre entre las seis y menos cuarto y las seis, entrando a las 8 y teniendo 15 min en coche al trabajo… la gente se sorprende.

Principalmente, porque suelen apurar hasta el último minuto para seguir en la cama… 

Las diferencias, al menos en mi caso, de quedarme en la cama hasta el último minuto, a levantarme con tiempo más que suficiente… son, principalmente, dos:

  • No me estreso
  • Dejo mi casa recogida

Así como he hablado de levantarse antes para poder dedicarte tiempo a ti… Hoy quería hablarte de la rutina que yo sigo todos y cada uno de los días entre semana.

Levántate el primero

No es que me levante de mal humor, o que no pueda verle el careto a nadie… Es, simplemente, por egoísmo.

Levantarte antes que el resto me permite no compartir el baño, poder estar el tiempo que a mí me apetece, no me piden ninguna cosa que haga para otros… El rato que estoy levantada y el resto durmiendo… Es sólo para mi.

Y si tengo que hacer la comida, recoger la ropa del día anterior, o fregar la vajilla, dejarme la casa organizada… lo hago. Si, por el contrario, prefiero quedarme sin hacer nada, tengo la opción de hacerlo también.

Si tienes que dedicar tiempo en tareas para tenerlo libre luego… Aprovecha. Si, por el contrario, quieres tiempo de paz y reflexión… Es tu momento. Las calles, aún no están puestas.

Abre las ventanas

Cuando compartía piso, tuve una compañera que en vez de abrir las ventanas para ventilar la habitación, abría la puerta.

El problema que puede suponer esto es, básicamente… el olor. Yo cogí un trauma durante una temporada, porque aquí la amiga que ventilaba hacia adentro, tenía un olor muuuuuy fuerte. Desde entonces, haga niebla, frío, o llueva… yo abro las ventanas todos los días, desde 3 minutos si estamos con un tiempo de mierda en invierno… hasta lo que me permite tener el calor del verano la ventana abierta sin que quiera pegarme un tiro.

Independientemente, es muy necesario ventilar la casa todos los días, y si lo haces a primera hora del día… ya se queda sin olores hasta que te pongas manos a la obra en la cocina.

Lee: las noticias, un libro, un artículo… pero lee

Deberían subir el precio de los periódicos… A ver si, así, traen mejores noticias

Violadores del verso

Lee.

Estimúlate.

A veces, es peor leer las noticias porque parece que nos hemos acostumbrado a no tener ni una buena.

Activa tu cerebro desde primera hora del día, y disfruta de esa lectura… La idea de activar el cerebro no es encabronarlo desde primera hora de la mañana. Para eso, mejor quédate en la cama y apura hasta el último minuto, y altérate por si llegas tarde al trabajo.

Revisa tu correo

Como cada vez te dan más opciones para suscribirte a sitios, cada vez vamos acumulando más y más correos que acaban convirtiéndose, si no en SPAM, en un montón de correos sin leer en tu bandeja de entrada.

Para no perder tiempo durante el resto del día… yo siempre reviso el correo por las mañanas (cuando no leo las noticias o un libro) y a mediodía. A no ser que esté esperando un correo específico, que en esos casos lo suelo mirar cada dos por tres, sólo lo miro una vez al día. Porque no son es tan urgente como otras cosas.

Vale más tener como costumbre mirarlo una vez cada X tiempo, que estar actualizándolo y perdiendo minutos cada vez que entra uno nuevo, porque tu cerebro se desconcentra de la tarea que está realizando ante ese tipo de distracciones.

Piensa tres cosas por las que estar agradecido

Lo que es un diario de gratitud lo leí hace ya varios años. Al principio, me dije a mí misma: “Menuda gilipollez”, pero con el tiempo, y cuando me pasaron varias cosas no muy agradables… me conciencié a mí misma para obligarme a ver, día tras día, tres cosas por estar agradecido.

Había veces en las que, simplemente, decía: 

  • Hoy ha salido el sol” – y había ido a dar un paseo por eso
  • Los alumnos han hecho los deberes” – se implicaban en la clase que estaba dando
  • Me he comido una napolitana de chocolate” – me había dado un capricho

Lo importante en sí mismo no era ver un éxito en todo lo que hacía, si no agradecer las pequeñeces. En intentar ver algo bueno aunque el día en sí mismo hubiera sido una auténtica mierda.

Yo no lo he hecho nunca por escrito. Siempre me he puesto delante del espejo, me he obligado a sonreír, y a decir en voz alta lo que agradezco. Tampoco lo hago siempre por las mañanas, otras veces prefiero hacerlo por la noche, ya metida en la cama.

Lo que puedo decir es que, aunque pueda parecer tonto, si lo haces de continuo, ayuda. Porque no es lo mismo verlo todo negro a intentar ver algo con un poco de luz.

Haz ejercicio

Haciendo deporte a primera hora del día liberamos serotonina, una hormona que produce bienestar y energía inmediata a través de lo que conocemos como adrenalina.

Esto es, quizás, lo que más me ha costado implantar a mí en el día a día por las mañanas, principalmente porque cuando me despierto soy como un gato, y cuanta menos agua vea, mejor.

Sin embargo, para que no me de pereza por la tarde cuando salgo de trabajar, dedico 10 minutos a hacer tablas de ejercicios. No hago cardio ni nada aeróbico, porque me despierto muy temprano y no es plan de saltar a esas horas por casa y joder al vecino de abajo, pero sí que se nota mejoría.

Ya lo dicen, el sapo más gordo… primero.

Haz la cama y friega lo del día anterior

Si hay algo que me pone muy nerviosa, es que aparezcan visitas inesperadas cuando tengo la casa desordenada. Y eso que yo he sido extremadamente desordenada (porque me lo hacía mi madre).

La historia por la que me pongo nerviosa por este motivo es que estuve viviendo con unas chicas que eran una auténticas cerdas. Igual que he contado que una vez tuve que pedir que, por favor, lavara un plato y cubiertos para que pudiera comer yo… digo ahora que podían ir acumulándose los vasos usados en el salón porque no se los llevaban a la cocina jamás.

Y me convertí en mi madre en una guerra fría (sin decir ni mú) llevándolos a la cocina (aunque no los fregaba). Me daba tanta rabia aquello que empecé a tener más ordenado mi cuarto, por sentir un poco de limpieza en mi vida.

Así que, ahora, antes de irme de casa siempre tengo la cama hecha y la pila de lavar los platos vacía antes de irme de casa. Siempre friego por las mañanas, tanto lo que uso para poderme llevar la comida al trabajo, el desayuno… y la cena del día anterior, porque como no me gusta fregar, y por la noche no va a venir nadie… jajajajajaja

+ 1 de regalo – mi kit de supervivencia para el bolso

¿Sabes lo que es ir a comprar pañuelos de papel para meter un paquete en cada bolso… y cuando coges uno, nunca llevas? Y no sólo con eso: mechero (si eres fumador), tiritas, caramelos/chicles, un pintalabios, una bolsa de la compra, un bolígrafo…

Con los tópicos que hay de las mujeres, que llevan bolsos grandes y nunca tienen de nada… a mí me ha pasado siempre.

Hasta que me regalaron un bolso que no llevaba cremallera.

No hay nada peor que un bolso que no lleve cremallera, que pueden meterte la mano en cualquier momento para choricear algo cuando menos te lo esperas… Sin embargo, este llevaba una bolsita dentro, no muy grande, pero con una cuerda atada con un gancho.

Para meter ahí lo importante.

Al principio, sí que metía allí sólo la cartera, llaves y móvil, porque me aseguraba que si metían la mano, como lo llevaba agarrado en el asa con el gancho, no me lo podrían quitar (o al menos, digo yo que me enteraría), pero cuando se desgastó tanto el bolso que se quedó feo… eso me lo guardé.

Porque podía meter ahí lo que nunca tenía en el bolso cuando lo necesitaba. Este es mi kit de emergencia para bolsos, ese kit que, cuando cambio de bolso, lo meto automáticamente (excepto en carteras de mano, ahí ya no cabe…)

Ahí llevo toooodo esto:

[FOTO Y LISTA]

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